Dramaturgias para un cínico

MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINAPero antes, descartemos los precandidatos a la presidencia. Oscar Iván Zuluaga: heredero de una tradición gamonalista y caciquista del departamento de  Caldas, venida del legado de Luis Alfonso Hoyos. 

Los candidatos del puro centro democrático
no tienen hoja de vida sino prontuario. 
Ángela María Robledo 

 

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

UNO

Prólogo

Álvaro Uribe Vélez, nuevamente, ha entrado al tejemaneje político colombiano con pie ultraderecho para las elecciones del año entrante. Su coalición, el Puro Centro Democrático, participará en los comicios como lista cerrada buscando ante todo fortalecer las aspiraciones al Senado; no así, las de sus precandidatos a la presidencia, pues todo el país lo sabe, se necesita más que ser un Rebelde con causa para ser presidente de Colombia.

En este orden de ideas, sobre  este hecho,  podemos decir varias cosas: que un expresidente se lance al senado, supone una novedad en términos electorales, por lo menos para los de mi generación; pero eso no es lo que más llama la atención,  sino ante todo, el prontuario, por acatar los términos en que la valerosa congresista Ángela María Robledo se refirió a esa lista.

Y vamos a dejar por fuera de este somero análisis a Obdulio, ya de él se ha informado lo suficiente a la opinión pública.  Veremos entonces quiénes son algunos de los aspirantes, y que supone esto en términos de proyecto de país y a que apuntala Uribe con este grupo de candidatos.

Pero antes, descartemos los precandidatos a la presidencia. Oscar Iván Zuluaga: heredero de una tradición gamonalista y caciquista del departamento de  Caldas, venida del legado de Luis Alfonso Hoyos. Brillante economista,  dirigente gremial y quizá el más leal lugarteniente del uribismo en el gran Caldas; su idea de la política no es para nada renovadora, pues recoge las ideas y pensamientos de una dirigencia caldense ultra goda, escudada en la única idea bajo la cual el ubérrimo expresidente pudo reelegirse una vez, la seguridad democrática, principio conservador por excelencia, que sirve para soslayar el único camino posible a la resolución del conflicto en Colombia, la inversión social seria  y la garantía de derechos sociales, con inversión e intervención directa del Estado.

Oscar Iván, es de lejos, el peor candidato del grupo que esperamos para al 2014, sus  salidas en falso en muchos temas y la falta de un criterio propio, lo hacen ver como un títere de su jefe. Hace pocas semanas salió en un comunicado a la opinión pública a pedir la renuncia de José Obdulio Gaviria, pues el polémico personaje -ex asesor presidencial-, ha sido la piedra en el zapato de la legitimidad de dicha lista.

Sin embargo, lo que esto me lleva a pensar no es un alto sentido de la ética, ni una discrepancia de Oscar Iván con su jefe, sino al contrario, un servilismo extremo que llega al  límite de la pleitesía, la genuflexión y la payasada (al momento de entregar este análisis, la tal “convención uribista” lo ha escogido como candidato único de esa lista)

 

DOS

La escena: un precandidato a la presidencia, desde la sala de su apartamento, lee ante una cámara un comunicado pidiendo la salida de un miembro de su partido. No de cualquier miembro, sino de Obdulio.

El escandalo: Pachito Santos, el del síndrome de Estocolmo de nuestra columna anterior, sale a defender al agraviado, con las siguientes palabras: “Me parece un acto de deslealtad con alguien que ha sido inmensamente leal con el presidente Uribe. Es un acto que castiga la lealtad y yo siendo una persona leal no lo aceptoJosé Obdulio, por su lealtad incondicional con el Presidente Uribe, debe estar ahí“. Lo que pone de manifiesto que no se ha curado de su mal, y que sigue sufriendo del mismo trastorno  que aquejó a los rehenes suecos del año 73.

Entonces, ya sabemos que Francisco Santos, por su incapacidad para tomar decisiones propias, y por no superar a tiempo el Síndrome de Estocolmo que sufre, tendrá que someterse a una terapia de shocks eléctricos en los próximos días a ver si logra disminuir los efectos de dicho problema de salud mental.

Por su parte: Carlos Holmes Trujillo (de este poco se habla por estos días) es un hombre que, quien lo creyera, se arrimó al árbol que peor sombra podría darle. Este es quizá el hombre más honorable de los tres precandidatos a la presidencia de esa coalición, diplomático de carrera,  político de vieja data, de plaza pública, hijo de la rancia política vallecaucana, ha dicho lo siguiente: El delito de sangre no existe en Colombia, soy abogado y sé que nadie puede ser condenado sin haber sido oído o vencido en juicio“, creo que el doctor Holmes Trujillo, se ha equivocado en el uso de la conjunción “de” y debió poner “con”, porque el delito de sangre no existe, pero los delitos con sangre sí, he ahí la diferencia.

De este último concluyo que su aspiración hace un poco menos deshonrosa la ya de por sí sospechosa lista uribista, pero la opinión pública, esperamos, harta de Uribe y de sus excesos y melancolías posiblemente lo pase de lado.

El dramaturgo: Álvaro Uribe Vélez. El armador de este sainete a la antioqueña,  se oculta como en el teatro de Brecht en la máscara japonesa del bandido de la historia, posando de víctima, de padre herido, de benefactor contumaz de esa lista de buenos muchachos, perseguidos por una justicia, según él politizada, que ha venido poco a poco, con paciencia de hormiga poniendo tras las rejas a los grandes delincuentes del expresidente. Empezó con Arias, siguió con Luis Carlos Restrepo, alias “doctor Ternura” (quien está fugado) y siguieron con José Alfredo Ramos, quien no tuvo reparos en poner a su hijo en las listas uribistas para así, quizá desde afuera, o  desde dentro de la cárcel mover las fichas políticas a favor

Ya en días pasados, su más acérrimo defensor, alias “Invercolsa” Londoño, fue inhabilitado por la procuraduría para ocupar cualquier cargo público. Este pulquérrimo cerebro, titán de la palabra, Pegaso del pensamiento grecoquimbaya, denosta peligrosamente de la democracia imperfecta  ya de por sí de esta patria y contra el proceso de paz.  Estos dos, dramaturgo y asistente, son alma y nervio de un proyecto político que representa todo, menos la renovación.

Y digo dramaturgo, porque la escenita de Oscar Iván (detonador del conflicto), las reacciones de los otros precandidatos (acción y reacción) y el cierre, el clímax del drama, todo es antes que nada un entrenamiento de payaso, una falsa escena, técnica refinada del teatro, para desviar la atención del público y sorprenderle al final con un cierre inesperado.

Si el ungido, Óscar Iván Zuluaga, fuera presidente mañana, tendríamos una democracia a la rusa. Un presidente del gobierno manejado por su primer ministro  (Putin-Medvedev) y viceversa.

 

TRES

La lista o prontuario

La perspectiva de que el expresidente pueda poner en este periodo próximo un presidente de su apetencia, es casi improbable. La inminente reelección de Santos, Juan Manuel (y no serán las Farc sus reelectores) y una derecha dividida, van a poner en discusión un proyecto de país, que no ha servido. Uribe lo sabe, el caldense no da para una presidencia ahora, por eso, esta semana, cambió las reglas de juego de elección de ese candidato y se sustrajo después de la discusión.

Uribe lo que necesita y lo que busca es recuperar el poder local de las provincias.  Sus listas  de exdirigentes con expediente judicial unos, con serios cuestionamientos otros y con ideas sin oxígeno, la mayoría, así lo evidencian. En muchas circunstancias, como en el caso del departamento de Risaralda, candidatos desconocidos saltan a la palestra, para medirse el aceite y aportar voticos a la lista gruesa fuerte, a la importante del resto del país, sin que tengan que arriesgar ni perder mucho.

En este departamento, un médico de extracción conservadora, encabezará la lista del centro democrático para las curules correspondientes a este departamento en la Cámara de representantes. Blanco es, gallina lo pone y frito se come: un médico conservador apoya a un expresidente accionista de una EPS, la más grande del país, ¿coincidencia?

 Y así las cosas, se van configurando para un proyecto de largo plazo, aliento, y debate cínico de un expresidente que no quiere soltar el poder, de una colectividad que se cobija bajo el manto del todo vale. De una clase dirigente que tiene en la nieta del expresidente Guillermo León Valencia y de Laureano Gómez el propósito de renovar la política, tal vez la de los años 40.

Envío: una vez más, la Corte Constitucional ha mostrado su compromiso con la paz. Ha tumbado la reforma al fuero militar.