No se trata de vivir del recuerdo por un simple resultado. Tampoco llegar al extremo de decir que ese resultado fue más perjudicial a futuro en cuanto al ego de unos jugadores y un vestuario que se salió de las manos.

Por: Juan Manuel Toro Monsalve

“Históricamente Argentina arriba, Colombia abajo”, fue la frase con que el astro argentino Diego Maradona le echaba candela a una previa de un juego que de por sí ya se tornaba caliente por la época. La noche previa y la llegada del equipo nacional a territorio gaucho fue una pesadilla. Insultos, gritos, incomodidades y todo tipo de molestias hacia quienes saltarían al gramado del estadio Monumental en busca del tercer mundial en la historia para el país.

Ese 5 de septiembre de 1993 se dio un resultado histórico para el fútbol nacional. No se trata de vivir del recuerdo por un simple resultado. Tampoco llegar al extremo de decir que ese resultado fue más perjudicial a futuro en cuanto al ego de unos jugadores y un vestuario que se salió de las manos. Más que eso, se ilusionó a todo un país, se agrandó a la nación y todo quedó en desilusión; se llegó a pensar, que se había tocado el cielo con las manos. Tal vez sí, pero fue gracias a ese equipo y a esa sinfonía que Colombia estuvo por única vez en el panorama del fútbol mundial como protagonista de primer orden.

Por eso es válido echar una mirada a ese pasado, a un camino que encumbró al país a la cima y que lo hizo favorito por única vez para llevarse una Copa Mundo. Una generación de deportistas como esa difícilmente volverá a brotar de tierras cafeteras. Los Valderrama, Rincón, Asprilla, Leonel, Chonto Herrera, Barrabás y los demás héroes de esa conquista pusieron a vibrar a todo un país. Colombia en la casa de Argentina, bicampeón mundial y favorito de siempre le anotaba 5 goles, clasificaba a Estados Unidos 94 y ponía a los gauchos a rogarle a Maradona para poder jugar repechaje contra Australia.

La gesta mágica en tierra del tango hizo olvidar los problemas de un país. Esa generación de futbolistas es la mejor que ha parido la tierra colombiana. Puede que los de ahora encabezados por Falcao García y James Rodríguez triunfen en el exterior. Pero como equipo, amor por una camiseta y entrega en la cancha, los actuales deportistas están a años luz de esa generación de los 90.

Por estos días que se conmemoran 19 años y restan las horas para tener en acción de nuevo al tricolor. Ojalá ese recuerdo sirva de escarmiento para encumbrar el camino a Brasil 2014. El seleccionado colombiano es el único elemento capaz de captar la atención de casi todo un país. Más allá de los juegos olímpicos, la política y procesos de paz venideros, la mejor distracción de lo cotidiano entra en acción y el futuro rumbo a Brasil 2014 está en juego en un alto porcentaje ante Uruguay y Chile.

El capital que se deposite tanto en Barranquilla como en Santiago de Chile irá trazando la línea en las aspiraciones por volver a un mundial luego de 16 años. Jugadores hay para conseguirlo. Ojalá emulen a esos héroes del Monumental que dejaron todo en la cancha y que más allá del dinero y la fama, importó el amor por la camiseta dorada. Que luego de estas dos fechas, Colombia pueda respirar tranquila.