EDITORIAL: Camino al monopolio

Se confirman los rumores que desde hace varios días corrían a través de mensajes o en charlas muy restringidas: el periódico LaTarde de Pereira está en venta, o por lo menos la parte de la familia Galvis, accionista mayoritaria (61%). Los compradores, o por lo menos los contactados para ofrecer dicha venta, al parecer fueron unos cuantos, entre ellos el periódico La Patria de Manizales y El Diario del Otún de Pereira, rival este del otro medio local.

Los manizaleños ofrecieron con gusto, pero todo fracasó al parecer porque no querían hacerse a la rotativa, pues los de La Patria cuentan con la mejor de la región y con ella dan abasto hasta para su empresa Editar, la cual imprime para muchos grandes clientes de todo el país. Pero a El Diario del Otún sí le llamó la atención ofrecer por la rotativa usada. Ese hecho, por completo de carácter comercial, habría desviado la balanza a favor de la propuesta de los Ramírez Múnera, propietarios de El Diario.

Toda esta historia se tejió desde hace varias semanas; incluso antes de las elecciones regionales del 25 de octubre los Galvis llegaron a un preacuerdo con los Ramírez, el cual se finiquita en una reunión pactada para  realizarse en Bogotá la semana entrante. Al parecer todo fue a espaldas de los accionistas minoritarios, entre ellos la familia del expresidente Gaviria y el actual Gerente-Director, el excongresista Juan Guillermo Ángel.

El grupo de los Galvis cuenta con varios medios en el país: El Universal (Cartagena), El Nuevo Día (Ibagué), Vanguardia Liberal (Bucaramanga) y LaTarde (Pereira), además de acciones en la agencia de noticias Colprensa y el diario popular QueHubo, entre otros. Se calculan en ocho los diarios regionales propiedad de Alejandro Galvis Ramírez, quien no en vano fue bautizado como “el Murdoch colombiano”, en clara alusión al magnate Rupert Murdoch, hombre caracterizado por sus escasos escrúpulos periodísticos y gran fortuna. Hombre de éxito, Alejandro Galvis hace pocos años tuvo que asimilar el fracaso de El Liberal, en Popayán, un diario con 74 años de historia abandonado y llevado al cierre debido a sus enormes pérdidas económicas.

“Negocios son negocios”, dicen los norteamericanos. Pero esta transacción de LaTarde ha encendido las alarmas de todos los que tienen alguna relación con los medios locales pereiranos. Las razones no son pocas y de mucho peso. Lean algunas de ellas:

Primero, la compra de LaTarde por parte de los Ramírez Múnera –quienes cuentan con el apoyo económico, para esta compra, de César Augusto Arango, gerente del Ingenio Risaralda, muy cercano además a César Castillo y Juan Manuel Arango– resultaría en un auténtico monopolio de la empresa escrita en la ciudad. Y de todos es sabido lo que conlleva esta práctica comercial, mucho más en un asunto tan sensible como lo es el manejo de la información. Aunque pocos lo crean, los medios tienen una función social indeclinable, y esta se debilitará en el caso de cumplirse la negociación.

Segundo. El actual manejo que los Ramírez Múnera dan a El Diario del Otún es ajeno a los intereses prioritarios del ejercicio periodístico. Siempre ha sido, y así lo ven muchos, un trampolín para sus transacciones comerciales o como presión de poder frente a los gobernantes de turno. Con ello no se quiere poner en tela de juicio la idoneidad de su nómina de periodistas, pero la realidad es que las decisiones de fondo respecto a los contenidos neurálgicos se toman en el tercer piso de la vetusta edificación de la octava con 23, donde gobiernan Javier Ignacio y Luis Carlos Ramírez Múnera. La posesión de LaTarde reafirmaría esa dinámica de presión con intereses particulares o empresariales, pero no ciudadanos.

Tercero. La absorción de LaTarde conllevaría a una reducción de la nómina de este medio, algo que por supuesto se negará al principio, pero que en el mediano plazo se concretará con el despido de muchos empleados que realizan duplicidad de funciones susceptibles de ser asimiladas por otros, tanto en la nómina periodística como la administrativa.

Cuarto. A los salarios actuales se añadiría una disminución de los mismos, pues los empresarios Ramírez Múnera no se han caracterizado en el pasado por sus óptimas escalas salariales, antes bien han sido ejemplo de malas o insuficientes remuneraciones, además de pobres condiciones para ejercer la actividad periodística. Sus empleados son los peor pagados en un comparativo de salario con medios regionales equiparables.

A todas estas, los accionistas minoritarios de LaTarde afirman que no se cruzarán de brazos y, si es necesario, promoverán la fundación de otro medio local que siga los lineamientos ideológicos del liberalismo. Un medio que podría contar con el apoyo del actual alcalde electo, apoyado desde un principio por LaTarde y atacado por El Diario del Otún.

En fin, los grandes perdedores en todo esto serían el periodismo y los periodistas, además de la ciudadanía misma, pues la democracia requiere de acciones concretas de pluralidad que permitan tener un panorama diverso de lo que ocurre. Una sociedad como la nuestra demanda del ojo vigilante de los medios, una tarea que muchos empresarios –entre ellos los Ramírez Múnera– no han priorizado en sus ejecutorias como dueños de medios.