DANIEL SILVA ORREGO derLa población colombiana se queda estupefacta al enterarse día a día de las controversias y actuaciones que ejecutan los congresistas, como la gran cantidad de senadores y representantes a la Cámara que han sido financiadas sus campañas por las EPS…

Por: Daniel Silva Orrego*

La política ha sido concebida a través de los siglos como la actividad dirigida a gobernar un conglomerado social determinado, por medio de un representante que propende por el bienestar social de sus representados y, así mismo, el desarrollo sostenible de su territorio. Pero en la historia de la humanidad puede encontrarse que no siempre existió la figura de un representante. Esto solo pudo verse a partir de la Edad Media, pues si retrocedemos a las raíces culturales del ser humano se encuentra que en un principio se ejercía la democracia directa, es decir, el pueblo se reunía en pleno y tomaba las decisiones. Un ejemplo de esto fue Atenas, después se tendrá la democracia representativa, donde el pueblo participa pero por medio de las elecciones y de esta manera eligen un representante en común, esta figura hace parte de una historia mucho más reciente. Es a partir de estos dos modelos anteriores que surge la democracia participativa, en términos simples quiere decir que el pueblo elige su representante, pero además posee una serie de mecanismos que le permiten realizar un control ciudadano. En Colombia se tienen, entonces, según el artículo 103 de la Constitución Política: el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato. 

Aunque la teoría del Estado sea perfecta, el panorama que impera actualmente es devastador, quedándose dichos principios en cánticos de sirena; el país atraviesa una crisis política, debido a que es un conjunto ínfimo de congresistas, gobernadores, diputados, alcaldes y concejales los que están realizando su actividad de representación de manera óptima y congruente con lo que debe hacerse. Los políticos (verdaderos) son instrumentos canalizadores de la voluntad ciudadana, en cambio los politiqueros son aquellos que están al servicio de los intereses particulares y oscuros, y actúan en contravía del bienestar de la colectividad, un ejemplo diáfano fue la imposición de la valorización por parte de 14 concejales del Municipio de Pereira, pues aunque las personas estuvieron presentes en las sesiones y expresaron las dificultades de implementar dicha contribución por las situaciones socio-económicas actuales de la ciudad, se aprobó el proyecto entre el rechazo generalizado.

La población colombiana se queda estupefacta al enterarse día a día de las controversias y actuaciones que ejecutan los congresistas, como la gran cantidad de senadores y representantes a la Cámara que han sido financiadas sus campañas por las EPS y algunos, incluso, con dineros de transnacionales. Es por este conjunto de acontecimientos que la ciudadanía ha perdido el interés y ha desarrollado un repudio ingente por la política, ve en ella una forma de estafar, robar y saquear el erario. Por la misma razón es que una mayoría nada despreciable de ciudadanos va a sufragar en blanco, pero es necesario aclarar, como lo anoté en un artículo anterior, que el voto en blanco termina beneficiando a las grandes maquinarias (partidos con dinero) y solo lleva a que se erradiquen los partidos minoritarios que de alguna manera han aportado al debate nacional, si llegase a ganar el voto en blanco se repetirían las elecciones pero solo se presentarían los partidos que poseen vasta disponibilidad presupuestal y como la normatividad señala que se harán las nuevas elecciones con candidatos nuevos, solo colocarían los llamados delfines (hijos de políticos tradicionales) o simples peleles, y así nada cambiaría en Colombia.

A pesar de todo, es relevante y oportuno analizar detenidamente ese descontento generalizado hacia la actividad política y de qué manera termina éste beneficiando la gobernabilidad del Estado. Debe reconocerse que el problema social de nuestro país es político, pero a su vez la solución está también en la política, es decir, el abstencionismo y el voto en blanco no alcanzarían a remover y ni siquiera a hacer tambalear los cimientos de una clase política arraigada en el beneficio personal alimentado a su vez por el dinero público, por el contrario, una pequeña minoría elegiría nuevamente los políticos que le causan daños a la nación. Los dirigentes y familias que han llevado las riendas de este territorio de una forma desastrosa son los más favorecidos con la actitud apolítica de la población, así podrán seguir haciendo de las suyas sin que nadie les coloque talanqueras ni límites a su poderío, la juventud es la llamada a generar los cambios estructurales de Colombia, no a presentarse como una generación independiente de la política, porque esto produce regocijo a una clase dirigente anacrónica llamada a ser recogida y expulsada del poder, debido a que no han producido el bienestar social.

Por todo lo anterior, en la próximas elecciones la tarea es examinar las propuestas y los perfiles de los candidatos tanto a Congreso de la República como a la Presidencia, por la razón de que en muchas ocasiones el voto depende de si el político es gordo o flaco, bonito o feo, alto o bajito, los prejuicios deben ser erradicados de la política y, por el contrario ,debe imperar la razón.

Adenda 1: El desempleo aumentó nuevamente en Pereira: se encuentra en 11,8% cuando la tasa nacional está en 8,4%

Adenda 2: El puente Bernardo Arango ubicado en La Virginia está sumamente deteriorado, no ha podido ser intervenido. Rememoro hace algunos meses cuando unos políticos locales dijeron que ya se encontraban los recursos gestionados por ellos, ¿qué sucedió con la mermelada santista?

*Secretario municipal del Polo Democrático Alternativo.