Miguel angel lopezSi  le suma el “pruébelo sin compromiso” o el vendedor que está más pendiente de uno que el mismo Obama, salir de compras en Colombia es una actividad que necesita verdaderos santos… y expertos.

Por: Miguel Ángel López

Hay una iniciativa en Facebook que se llama “Sitios para NO recomendar Medellín”. Busqué en la red y encontré unos similares en Bogotá, Barrancabermeja, Valencia (Venezuela) y Quito (Ecuador). Si fuera Cali, ya sabemos qué sitio no recomendarían. Y no es para que les den una medalla por eso.

En el grupo de Facebook, los usuarios pueden comentar de sitios de cualquier tipo –restaurantes, tiendas, peluquerías y claro, Claro- Normalmente el post  va acompañado de una fotografía y la persona cuenta su historia. Fui tal día con mi amante y me di cuenta que el mesero escupió en mi sopa. Era un joven delgado y tenía bigote. Me parece el colmo que en un restaurante de renombre se presenten estos acontecimientos. Sí, aunque en realidad la gente se lo ha tomado muy en serio. Sus denuncias son claras, justas y buscan que, a diferencia del gerente del lugar, alguien sí escuche su queja.

Vivimos en un país controlado por el poder político y económico y quienes tienen alguno de estos poderes (o los dos) se aprovechan del resto. En el caso del comercio, el consumidor siempre tienen las de perder. No importa decreto, no importa moral, ni lógico de ninguna índole. Comprar algo en Colombia es una actividad de vida o muerte.

A diferencia de países como Estados Unidos, donde los compradores pueden devolver lo que compran por cualquier razón con solo tener el recibo. ¿Cuántos vestidos no se veían mejor en la tienda que en la casa? ¿O nunca ha traído los zapatos de la talla que no son? Hablemos de instrumentos de la casa, ¿nunca compró la pintura que no era y su esposa le pidió el divorcio?

En este país, las personas se pueden dirigir a la tienda inmediatamente o con un plazo determinado para cada producto y lugar, y recibir su dinero de vuelta. Sí, su dinero. No otra prenda del mismo almacén o un bono que se vence en un mes. Si el cliente lo desea, el establecimiento debe devolver el dinero. Incluso si fue comprada con tarjeta de crédito.

Aquí la situación es totalmente contraria. Antes de comprar cualquier cosa, una persona debe pensarlo una, dos, tres mil veces antes de pagarlo. Si  le suma el “pruébelo sin compromiso” o el vendedor que está más pendiente de uno que el mismo Obama, salir de compras en Colombia es una  actividad que necesita verdaderos santos…y expertos.

Por tanto, un grupo de estos que puede parecer insignificante, es en realidad una vendetta silenciosa. Dicen que perder un cliente es perder dos más. ¿Cómo se moverá esta ecuación en una red como Facebook? Ya me lo quiero imaginar. De nuevo, hay que recordarle a estas personas que ellas son las que nos necesitan, y no viceversa.