MARGARITA CALLE-1En diálogo con esta intención curatorial, la obra de Gustavo Toro se apuntala en la exploración de ciertas formas y estructuras transitorias, en las que resalta la ubicación precaria de aquellos objetos que sobreviven a las catástrofes y que, de momento, reclaman su conservación o preservación.

Por: Margarita Calle

Lo frágil, lo residual, lo marginal, el pensamiento débil, son conceptos usados por la filosofía y la estética para dar cuenta del modo como se manifiestan las producciones de la posmodernidad a raíz de la crisis de los grandes relatos de la modernidad. Frente a los discursos hegemónicos de una época que se expresó en nombre de la verdad, la unidad y la totalidad, emerge la visión de lo plural, de lo incierto y lo dubitativo, resignificando de manera drástica nuestro modo de habitar el presente.

En coherencia con esta línea de pensamiento, el Pabellón Arte Cámara de la Novena Feria Internacional de Arte de Bogotá, ArtBo, escogió como tema para la curaduría de esta versión “La desilusión de la certeza o la ilusión de la incertidumbre”. Una mirada abierta a lo contingente que tuvo como propósito ubicar obras y proyectos que posibilitaran recuperar el valor de lo desplazado y lo excluido, como referentes de la inestabilidad y la incertidumbre que dominan la escena artística en el contexto del país.

Entre los 23 jóvenes artistas nacionales escogidos para este Pabellón estuvo el artista de Pereira Gustavo Toro, quien fue seleccionado con dos proyectos: “Ensayos de evasión” y “Lugar seguro”, dos miradas en las que revisa el comportamiento de los objetos cuando entran en relación con el agua, específicamente en aquellas situaciones cotidianas donde los espacios domésticos son afectados por situaciones catastróficas, como las inundaciones.

Al margen de las condiciones sociales que generan estas situaciones, lo que a Toro le interesa es la manera como se descontextualizan los objetos, la voluntad de movimiento que parece animarlos y el modo como éstos se reconfiguran, en su forma y funcionalidad, por acción del agua, exhibiendo en estos tránsitos momentáneos, toda su fragilidad. Más que afianzar presupuestos o ideas preconcebidas sobre la propia práctica del arte, para el curador de la muestra Juan Sebastián Ramírez, lo que se buscaba era colocar a los espectadores frente a una suerte de laboratorio de pruebas en el que lejos de poder confirmar algunas certezas, lo que experimentaban los visitantes en el recorrido era la vacilación y la duda, sobre la naturaleza formal y el sentido configurado en cada propuesta. En diálogo con esta intención curatorial, la obra de Gustavo Toro se apuntala en la exploración de ciertas formas y estructuras transitorias, en las que resalta la ubicación precaria de aquellos objetos que sobreviven a las catástrofes y que, de momento, reclaman su conservación o preservación.

En el mismo escenario expositivo de ArtBo también estuvo el artista de Pereira Daniel Fernando Henao, quien fue seleccionado en la pasada versión de la Feria y, gracias al reconocimiento obtenido en este espacio, logró poner a circular su obra en varias galerías del país. En esta ocasión, Daniel fue presentado en la Feria por la galería Enrique Guerrero de México lo que, de algún modo, muestra la efectividad del Pabellón Arte Cámara como espacio de visibilidad e inscripción de la nueva generación artística del país, en la escena y en el mercado internacional.

¡Bravo por estos jóvenes que han logrado afianzar un modo de sorprender con sus creaciones!