FABIAN MORALES (IZQ)No obstante  los avances alcanzados, EE.UU, entrado el siglo XX, empezó a mover fichas para colonizar a Colombia. Arranca arrebatando a Panamá y endeudando la nación mediante capital financiero, al tiempo introducía concesiones coloniales en explotación de minerales.

Por: Édison Fabián Morales O.

En 1810 con el histórico suceso del Florero de Llorente, la población se levantó masivamente contra la corona española. Cansados del sometimiento y las imposiciones desde su llegada hacía más de tres siglos. La liberación finalizó el 7 de agosto de 1819 con la patriótica lucha del frente común, conformado por trascendentales personajes como Nariño, Pedro Fermín, Francisco José de Caldas, Francisco de Paula Santander, entre otros, quienes liderados por Simón Bolívar, desterraron a las fuerzas realistas y al virrey Juan de Sámano.

Fueron muchos elementos los que durante el siglo XVIII  influyeron en la gesta alcanzada a comienzos del siglo XIX, como la expedición botánica de Mutis que formó una generación de estudiantes con pensamiento científico y visión de riqueza y progreso para el país. En el contexto internacional la Revolución Francesa, que descabezaba el mandato “divino” de la monarquía de Luis XVI y María Antonieta, y también la independencia de Estados Unidos de Gran Bretaña.

Impusieron en la época una de las medidas que generó más inconformismo en América, el nuevo sistema económico para América latina, escrito por José del Campanillo y Cossio, hombre de la baja nobleza que fue escalando jerarquía hasta convertirse en el funcionario más cercano al rey. Dicho documento exponía que España debía aprender de Holanda, Francia e Inglaterra, para volver a ser una potencia. Aunque el documento permaneció inédito, este definió lo que se conoce como colonialismo moderno de la corona, orientando un absoluto monopolio comercial de España sobre América, prohibiendo fábricas (obrajes, producción artesanal, trabajo a domicilio) que produjeran lo que hacían las españolas, reservando al reino labores con materiales como cobre, acero y  fierro.

Así mismo planteó dar suficientes tierras a los indígenas para que cosecharan los productos que requería España como grana, café, añil, azúcar, tabaco, algodón, mate, etc. Además, exigían enviar muestras de estos productos para hacerles análisis químicos que conllevaran a descubrir elementos de utilidad para la monarquía. Como lo hizo Holanda con especierías (sustancias vegetales para condimentar los alimentos).

Aparte de lo anterior, la burocracia se anteponía por encima de los criollos, a los mestizos los trataban como indios, obligándolos a pagar tributos, vetaban el uso de las lenguas y tradiciones nativas. Toda esta acumulación fue la chispa que desencadenó brotes de liberación a finales del siglo XVIII. Como los alzamientos y revueltas en Quito y México entre 1764 y 1766, y el apogeo de la insurrección de indios y mestizos en Perú en 1780 liderada por Tupac Amarú, quienes desterraron el reinado en el siglo XIX

No obstante  los avances alcanzados, EE.UU, entrado el siglo XX, empezó a mover fichas para colonizar a Colombia. Arranca arrebatando a Panamá y endeudando la nación mediante capital financiero, al tiempo introducía concesiones coloniales en explotación de minerales. Hacia finales del siglo XXI profundiza la implementación del “libre” comercio.

Posteriormente acompañado de otras potencias, especialmente del continente europeo, obligan a entregar el mercado y empresas de Colombia a su amaño, reemplazan el trabajo nacional por el extranjero y nos empujan a renunciar a la producción de alimentos para comprar los provenientes de otros países. Destruyen los cimientos de la pequeña y mediana industria nacional e invisibilizan nuestras expresiones culturales para, a cambio, consumir la cultura gringa de los “rambos” y superhéroes. En resumen, condenan al país a ser productor de materias primas, desnacionalizando servicios esenciales y abandonando cualquier intención de desarrollo propio, el contraste de lo promovido al interior de las potencias.

Es evidente que tanto en la colonia española como en la actual, lo común ha sido obstaculizar el desarrollo de las fuerzas productivas e impedir la conformación de un proyecto nacional que permita la autodeterminación de la nación. Mientras que esto sucede la gavilla que ha gobernado el país al servicio de los extranjeros, hoy liderada por Juan Manuel Santos, de puertas para afuera se autoproclaman como continuadores de la independencia de hace 200 años, como decían los líderes de aquella época, “más que la fuerza, nos dominan por el engaño”

Referencias:

Libre comercio y multinacionales: Un paso atrás en el bicentenario de la independencia. RECALCA (2010).

Por la segunda independencia. Periódico Tribuna roja, julio 2010.