Cuatro años después, salen con unos dictámenes médicos torcidos y seguramente con grandes sobornos, a disfrutar de los lujos y comodidades de sus casas. Vergüenza e indignación nacional. Se robaron como US$500 millones.
alvaro ramirezPor: Alvaro Ramírez González*
Robar, sobornar, pecular y hacer el cohecho que es un sincronizado delito cometido entre un privado que busca un contrato, privilegio o negocio y un funcionario público que le facilita su objetivo, previo el pago de una comisión, o coima o soborno, se han puesto de moda como parte del deterioro en la calidad de la administración pública en Colombia. El carrusel de contratación que lideraron los hermanos Nule Velilla y su primo Galofre  con la ayuda de personajes como Dávila, Gómez, y Tapia, como sus principales protagonistas, fue el evento de corrupcion más grande, dañino y flagrante que haya conocido el país.
Bogotá sufrió una parálisis gravísima en sus obras contratadas desde el IDU; también fueron cómplices pasivos de este enorme cohecho, el señor Inocencio, jefe jurídico y la Sra. Pardo, entonces directora del IDU. Montaron a pocas cuadras otro IDU paralelo para estructurar y direccionar los grandes contratos hacia está cerrada mafia de audaces contratistas. Toda una empresa para delinquir.
Al reventarse esta colosal empresa de contratación corrompida, pues vinieron las deserciones, las delaciones y la colaboración con la Justicia; sálvese quien pueda! El tamaño del botín es enorme para las cifras que se manejaban en el país; dicen los entendidos que los Nule, después de pagar su pena, recobrarán su libertad pero para entonces su fortuna estará rondando los US$400 millones. Quedan ranqueados entre los grupos económicos más grandes de Colombia; con la pequeña diferencia de que los recursos se originaron en una actividad delincuencial.
Pero la ventaja de robar grandes sumas es que hay recursos para contratar y pagar a los mejores abogados del país; valen mucho, pero frente al botín, valen muy poco. Pues bien, han pasado menos de 4 años y ya estos juristas estrellas tienen cansados y fatigados a los jueces y fiscales, a tal punto que reconocer una parte de los delitos y unos muy pocos años de prisión efectiva, cierran el trato con el aparato judicial colombiano. ¡Ese es el negocio, socio!
Guido Nule ya recibió hace unos meses del beneficio de casa por cárcel. Ahora Miguel, recibe el mismo beneficio de un juez de Sincelejo. Obesidad, bipolaridad y estrés, facilitaron la salida de estos dos delincuentes hacia lujosas viviendas para terminar allí, rodeados de seres queridos, amigos y comodidades, de pagar una dulce pena.
Parece impensable que en un país republicano, un grupo de defraudadores como los Nule, y sus asociados, hayan disfrutado desde el primer día de privilegios y comodidades. Cuatro años después, salen con unos dictámenes médicos torcidos y seguramente con grandes sobornos, a disfrutar de los lujos y comodidades de sus casas. Vergüenza e indignación nacional. Se robaron como US$500 millones. Han estado llenos de privilegios y ahora llenos de dinero mal habido, a sus casas. Esto en China, lo castigan con la pena de muerte. ¡En Colombia, robar grandes sumas es el gran negocio, socio!
¡País sinvergüenza!