La libertad de expresión parece decaer en la región y en el mundo, acosada por agentes de poder -sin distingo de ideología- interesados en que no se conozcan sus fallas, conductas reprobables o arbitrariedades. Como si fuera poco, en Risaralda la tendencia de la justicia es ocultar las investigaciones contra estos poderosos, en contravía de la necesidad de justicia que clama el país.

Por William Restrepo