A pesar de las insistentes preguntas, aquellos funcionarios o empresarios cuestionados guardan silencio. La creciente corrupción permeó incluso a las jóvenes generaciones que solo tienen como fin hacerse ricos de manera rápida y deshonesta, o ampliar su poder político para saciar sus ambiciones personales disfrazadas con otros argumentos en apariencia más decorosos.

Por William Restrepo