Hay un problema social que todos saben que existe pero ignoran su magnitud: el endeudamiento. Esto crea secuelas en el consumidor, además de la pérdida de autonomía financiera, porque como una rémora, siempre dependerá de los préstamos.

DIEGO FIRMIANO

Por: Diego Firmiano

“Los caminos por los que se consigue el dinero, casi

sin excepción, nos empequeñecen”

Henry David Thoreau

 

Recientemente leí en las redes sociales un meme que me causó gracia: “Quisiera ser Icetex para estar encima de ti toda la vida”. Y es cierto, los cobros excesivos por parte de la entidad y la capitalización de intereses tiene a muchos profesionales esclavos de la deuda contraída.

Aristóteles decía qué de todas las formas de comercio, la usura es la más depravada y odiosa. Pero claro, al Icetex no le interesa tanto la filosofía como los pagos puntuales.  Y aunque sabemos que pésimo deudor es el que insulta a su acreedor, es interesante que un colectivo de colombianos indignados en contra de tal depravación económica, hayan creado una plataforma virtual de denuncia llamada Icetex te arruina.

Ahora, más que el vacío monetario que generan las deudas por estudios profesionales, lo cierto es que en nuestro país las deudas son moneda común. Es normal escuchar en la calle frases como “es que si uno no se endeuda no consigue nada“. A lo que uno piensa, es cierto, se consigue una deuda como propiedad, porque para cuando termine de pagar el televisor, o el teléfono o el carro, ya habrá modelos más nuevos y vanguardistas de esos mismos productos y nuestro deseo de endeudarnos nuevamente nos jugará una mala pasada.

Estamos ante un capitalismo hipócrita, caníbal. Qué sería de las entidades financieras (sea banco, corporación, gobierno, persona jurídica, etc) sin que los de “abajo” le entreguemos dinero a los “de arriba” a cambio de un favor o necesidad, que como dicen popularmente “tiene cara de perro”: nada. Estas necesitan a la gente y para eso la mantienen en una prisión económica.

Esa es la llamada cultura fenerista. No busque el término en la R.A.E que no lo va a encontrar. Viene del latín fenus que significa ganancia, lucro, interés del dinero prestado. Ahora si nos entendemos. Cultura que aprovecha los agujeros de la existencia para ofrecer el oro y el moro al necesitado.

Para la muestra, un botón. Hoy llegó a mi casa una chica muy apuesta ofreciéndome la tarjeta “Energía de Pereira”. Crédito a mi medida, me aseguró la joven.  Como algunos ya saben, es dinero en plástico con fondos de un millón y medio y hasta dos, con el sistema gaste ahora y pague después, ¿cómo? Aunque sea con las uñas. Y así con el mismo método financiero de endeudamiento, la empresa de gas, las pirámides financieras, los prestamistas particulares y los bancos.

Es obvio que si ya metimos la cabeza con un crédito hay que resarcir la deuda de cualquier forma. Pero es trabajando furiosamente como se puede salir de ella, superarla, pero cómo no volvernos a endeudar, he ahí la cuestión.