Si el desarrollo de una sociedad está ligado al desarrollo empresarial, Frisby es un ejemplo de empresa para la ciudad y el país, un proyecto  que ha creado armonías entre lo social y lo individual.

Por Hernán Roberto Meneses Marín

Los griegos se hicieron preguntas y aún hoy debatimos las respuestas. ¿De qué está constituida la materia?, se preguntaba Demócrito en el siglo IV a.C. Una vez se llegó a la conclusión, se entendió que se podría dividir la materia hasta llegar a lo indivisible, al llamado a- tomón, en griego.

Ahora, preguntémonos de que está conformada la sociedad. Una respuesta obvia: está conformada por familias. Otra respuesta es económica y dada por el investigador William Ouchi, a propósito del éxito de Japón en los 80’s; en su best seller La Teoría Z, Ouchi revela cómo en el país Nipón el éxito tiene como base las empresas, y en efecto no se puede separar el éxito de Sony, Toyota, Honda, Mitsubishi, del éxito de Japón como sociedad. En suma, son las instituciones y empresas el vehículo para conseguir logros, son los ladrillos con los que se construye la sociedad.

Para Pereira, como sociedad y aparato económico, Frisby después de 40 años, es una de las empresas más emblemáticas en Colombia, por solidez, ventas, activos, número de empleados y especialmente por el enfoque humanista. Los miembros de una sociedad se realizan en las organizaciones a las que están vinculados, a las cuales dedican sus mejores horas, y Frisby es una organización comprometida con la formación, con la felicidad.

En Pereira el 98% de las empresas registradas en la Cámara de Comercio son mipyme (micro, pequeñas y medianas empresas). Si de algo adolece el aparato económico es de desarrollo empresarial y nuestra estructura social padece de un bajo capital social (baja asociatividad y poca confianza en las instituciones); sin embargo Frisby es un icono, una empresa con altísimo capital social, adecuado sentido del lucro y un elevado humanismo, es un signo de un capitalismo contemporáneo, renovador y ejemplarizante.

Don Alfredo Hoyos, su esposa Liliana Restrepo y sus hijos Carolina, Alejandro, Álvaro y Catalina han sabido conformar una familia empresarial con garantía de sucesión generacional. Larga vida a la organización, felicidad a todos sus miembros. Celebro la efeméride, no por el simple paso del tiempo, lo hago por la importancia en la vida económica y social de Colombia.

En Pereira hacen falta más empresas como Frisby, que tengan una verdadera cara del desarrollo: generadoras de empleo, de impuestos, de innovación, que impulsen el crecimiento territorial, forjen orgullo y configuren una verdadera identidad de ciudad. Frisby ha creado armonías entre lo social y lo individual, y en el campo empresarial ha creado armonía entre lo económico y lo financiero; es toda una sucesión de movimientos con acordes, una bio-danza. Sin duda “nadie lo hace, como Frisby lo hace”.