Ahora más que nunca todos hablamos de fútbol y no lo hacemos solamente porque esté de moda, sino porque nos interesa, nos mueve el alma.

10308437_868360456526630_3635052175159452832_nPor: María Laura Idárraga Alzate

Ustedes ya saben que en tiempos de mundial se habla, se respira y se vive fútbol. Lo que me lleva a cuestionar toda clase de situaciones que se viven desde las redes sociales, que son hoy nuestras fuentes de soda de antaño. Lugares comunes donde opinamos, insultamos y hasta declaramos toda clase de sentimientos hacia los demás.

 Sobre esto último me gustaría opinar, lo que implicaría que recogiera testimonios sobre la barbarie de la “pentagoleada” que sufrió Brasil, los estragos del mundial en este país, los triunfos, las derrotas, los robos y demás, sin olvidar la cantidad absurda de memes que se crean con cada evento o partido que se juega en el país carioca.

Hoy, específicamente, me quiero referir a una discusión que se creó en el muro de un amigo, a raíz de un comentario suyo sobre unas amigas que ya empezaban a comentar de fútbol como si se tratara de las más expertas. Por supuesto que no escribiré el comentario textual, porque creo que ya me entienden a lo que me refiero.

El fútbol, así no lo queramos, es una cuestión de género. Está en nuestra cultura que las chicas no juegan fútbol, sin embargo y antes de que me madreen las feministas, este pensamiento ya está pasado de moda y les voy a explicar por qué.

 Ahora más que nunca todos hablamos de fútbol y no lo hacemos solamente porque esté de moda, sino porque nos interesa, nos mueve el alma, nos une. Si lo simplificamos a una cuestión de patriotismo, es distinto, pues se trata de un mundial que a todos nos ha tocado. No solamente a los chicos y chicas que se apasionan por este deporte, sino a quienes nos sentimos llamados a apoyar a nuestra selección, sea del país que sea.

Entonces, retomando el comentario, creo que hay que reflexionar al respecto. Ustedes sabrán más que yo, por ejemplo, de ese programa donde cada vez que pasan un gol, pasan el culo de una chica que está “buenísima”. Fuera de lugar, uuuuh, ussssh, uyyyy, Bueno, eso es culpa de la televisión ¿cierto? Que nos hace creer que las chicas solamente podemos estar en un partido de fútbol cuando se trata de sexo, o en la mitad de tiempo para servir una cerveza, pasa bocas y el famoso “rapidito”, pero NO, se equivocan, a nosotras nos gusta enterarnos de cuáles son los encuentros de fútbol más importantes, quiénes los mejores jugadores o las historias más curiosas de la historia del fútbol.

También sabemos diferenciar a un jugador mediocampista de un jugador delantero, volante o lateral. A ver, me van a decir que cuando a uno le dicen la palabra lateral, ya la imagen llega a su cabeza. Entonces, ¿por qué hay que diferenciar? ¿Por qué las chicas juegan con muñecas y los chicos a la pelota? ¿por qué usamos rosa y los chicos azul?

Nos queda claro a todos que no es así, que nosotras también observamos las jugadas con tácticas en la cabeza, imaginando cuál habrá sido la estrategia que les planteó el profe antes de salir a sudarla a la cancha.

Creo que esos comentarios ya están mandados a recoger. Todos podemos comentar de fútbol porque todos lo hemos visto juntos. Hemos visto cuándo hay fuera de lugar (por eso sabemos cuando pitan uno), sabemos por qué se pitan las faltas y lo que significa la palabra “Pique” o “meneadito”, y ojo porque el pique no lleva tilde entonces no me refiero al jugador español.

Además, si queremos resaltar los atributos físicos de un futbolista por medio de hashtags, está perfecto, porque nos encanta hacerlo, al igual que a los hombres les gusta resaltar los atributos de las mujeres.

Por favor, mi invitación es a que no reduzcamos el fútbol a los géneros. Vivamos esta pasión todos sin pensar que el otro está haciendo “comentarios sin sentido”. O es que acaso ¿los comentaristas de fútbol no dicen estupideces por quedar bien? Los hombres que se creen expertos en fútbol porque lo juegan bien, pueden estar muy equivocados a la hora de percibir un partido desde el banquillo.

¿Y las chicas? Pueden seguir hablando porque estoy segura que así acabaremos con esa discusión prehistórica de los géneros. Es más, no le den gusto a sus novios, amigos o papás cuando les digan que no tienen nada que opinar, ustedes saben que sí tenemos y mucho.