MIGUEL ANGEL RUBIO (DER)2Vuelvo; después de digestar, cual rumiante, los resultados de las elecciones legislativas pasadas.

Por: Miguel Ángel Rubio 

Y cuando digo rumiante, no piensen en el doctor Valencia Cossio o en Alejandro Ordóñez, cuyos estómagos alcanzan dimensiones pantagruélicas, dignas de un brontosaurio o de un triceratops, aunque este último sería el pariente prehistórico del Royceratops barrex; no, me refiero a las simples vaquitas que con paciencia estoica, y manchas deliberadas, asumen lo que pasa en este país. Estas últimas deberán perdonarme el símil tan barriobajero en las que las he utilizado como comparación.

Y debo decir gracias, doctor Uribe, por su aporte a la fauna, cuando creímos que Santos había llenado el gabinete de tecnócratas a ultranza, ministros poco divertidos o con caras de yupies todos,  viene usted, doctor Uribe, al fin y al cabo, el capataz de la finca, con su hacienda Nápoles a cuestas, mostrando  lo más excelso de la fauna política colombiana.  

Y eso hasta la WWF debería reconocerlo. Su trabajo de parataxonomía y conservadurismo (partido conservador claro) lo ha puesto a usted al nivel de Patarroyo, cuyo tráfico de especies lo puso al nivel de sus políticos debido al tráfico de influencias.

De la hacienda Nápoles se trajo usted a su más agresiva especie, el Obdulius gaviriae, o Consiglerius mafiosus, popularmente conocido como José Obdulio, cuyo bríos izquierdistas iniciales solo los pudo domar alguien del poder de Pablito, el de las parábalas, o parábolas, y a quien usted firmó licencias de vuelo como director de fauno, digo, Aerocivil. 

Y es que la noticia cae como oasis en medio de la sed del Casanare, cuyos 20.000 animales muertos por sed a la fecha de hoy, nos deben poner a pensar en cuáles fueron las decisiones ambientales de los gobiernos de hoy y los de ayer (el gobierno del Ubérrimo se caracterizó por entregar el país a las multinacionales extractivas)… ¿será por esto que el doctor Uribe, arrepentido, quiere devolver algo de fauna al país a modo de compensación?

Otro espécimen que hace parte del zoológico del Ubérrimo es Palomaris valenciae lasernis, uno de los huevitos que le reventó a Uribe, y que engendro una nieta del presidente que antaño más se le pareció, Guillermo León Valencia, celebérrimo pilar del ultragodismo recalcitrante y Ordóñico de esta patria.

Y ni qué hablar del Rangelis barba, analista político, para quien Uribe ha sido el único que ha podido resolver el problema del conflicto armado en Colombia, empezó brillantemente su carrera como pensador del conflicto colombiano, pero después la dieta uribista lo convirtió en animal del rebaño ubérrimo. Será por esto del dicho “el que a buen uribista se arrima, ubérrima sombra lo cobija”.

Y de su candidato a la presidencia. ¿Cuál, es que acaso existe?- Sí, Oscar Iván Zuluaga. ¿Y ese quién es? -Ese que fue alcalde de Paransilv… Pensilvania, – ¿Qué? Si Transilvania queda en los Cárpatos, y nosotros estamos es en los Andes. Por eso, ese, el hermano de German Monster… ¿Ahhh, el muñeco de ventrílocuo de Uribe? Sí ese, el de surcos en la frente, -pues serán surcos de dolores como el himno nacional, -como los dolores de los pensionados a quienes este siniestro personaje quitó la mesada 14 ganada con toda una vida de trabajo, entre otras fechorías de carácter económico que realizó este “buen muchacho”

¿Y a este el doctor Uribe cómo lo clasificó en su para-zoológico? -Pues mire, después de descartar a Pachito y a Holmes Trujillo, en una convención a dedo, donde Uribe repartió hasta sánduches, el mismo presentó a esta nueva especie. La clasifico como el Zuluaguis petardae, y todos los demás botánicos de la convención aplaudieron a su jefe al unísono, estos sonaron a su vez, como motosierras del recuerdo en los oídos de su jefe.

Por esto, queridos amigos, colegas, botánicos, naturalistas, ambientalistas, animalistas, políticos, humoristas, debemos decir gracias, doctor Uribe, su ubérrima sabiduría sabrá darnos de qué hablar a los periodistas y columnistas de opinión. Ha usted recuperado nuestra voluntad de burlarnos de este país, como siempre lo hemos hecho, ¿o acaso creía que solo ustedes podían burlarse de él?