LEANDRO TORONo hay que ser hipócritas políticos y no considero correcta la expresión que la política es dinámica. Seré estático, sí, pero no soy ciego ni crédulo. No creo en la gran paz que se lograría con la firma del cese de la guerra con un actor del conflicto

Por: Leandro Toro Valencia

Santos ganó nuevamente en estas elecciones. Frente a la amenaza del uribismo el país reaccionó y eligió lo menos peor. Pero ganó la paz, no importa que hubiese denuncias, que se hayan comprado votos o que las cifras indiquen irregularidades en la Costa Atlántica. No importan los medios, sólo importa el fin: una paz que un gobierno no puede asegurar.

En esta segunda vuelta electoral el mapa político del país no cambió mucho. El centro del país es del uribismo y la costa y las periferias del santismo, a excepción de Bogotá que fue clave para el triunfo del ahora presidente. Santos ganó gracias a los votos puestos por la oposición en la capital del país y por el considerable, muy considerable incremento de la votación en la Costa Atlántica.

En la capital del país pasó de 444.051 a 1.337.349, dicho incremento más que debido a la adhesión de Clara López a su campaña defendiendo los imaginarios de la paz. En todos los lugares donde ganó Santos hubo un incremento en su votación, pero llama especialmente la atención Atlántico donde la votación superó todas las expectativas.

En Atlántico se pasó de una votación de 194.781 votos en la primera vuelta a 541.455 votos en la segunda vuelta. Fue un incremento del casi 300%. ¿A qué se debe este significativo  avance? Cualquier opinión es especulación, pero si llama la atención que 3 senadores con grandes sumas en la repartición de la mermelada y bastantes puestos sean oriundos de este departamento.

La hipocresía política radica cuando se ocultan este tipo de hechos y sólo alardeamos con “la paz” y ese constructo imaginario, más especulativo que real. ¿Se ha acallado la oposición? ¿Cómo es que ahora los argumentos de lo que era la oposición fueron los argumentos de la derecha colombiana?

No hay que ser hipócritas políticos y no considero correcta la expresión que la política es dinámica. Seré estático, sí, pero no soy ciego ni crédulo. No creo en la gran paz que se lograría con la firma del cese de la guerra con un actor del conflicto, eso es desconocer que con los paramilitares hay guerra, que con las bandas criminales hay guerra, que con los narcotraficantes hay guerra, que entre nosotros mismos nuestras visiones son guerreristas.

Santos ganó y espero que no haya destruido la verdadera oposición de izquierda en esta contienda, esa oposición que busca un proyecto de Colombia diferente. No creo en esa oposición de ultraderecha que sólo pelea el poder y legitimar un proyecto de Colombia que nos ha hecho tanto daño por tantos años.