El segundo párrafo o pregunta, se rinde al habla popular e íntima, a deícticos mal empleados, a una premura que le impide corregir el tiempo verbal.
La Universidad Tecnológica de Pereira guarda problemáticas sensibles que nos afectan a todos. Su alta calidad es sólo aparente. A la amenaza de sus líderes estudiantiles, se le suma la pauperización docente. En una sociedad tecnócrata, las carreras afines a las ciencias humanas no cuentan con recursos significativos para investigar, punto coyuntural de una reforma integral y pendiente a la educación, sin dejar de lado la exigencia de calidad.
He aquí un ejemplo:
Al deambular por los pasillos de la facultad de Medio Ambiente, en donde se imparten clases varias, desde química industrial hasta filosofía; en busca de un espacio para estudiar, ya que la biblioteca es vergonzosa y asfixiante, me encontré de sopetón con el siguiente parcial:
Como podrá apreciar el lector, el presente examen no cuenta con el respectivo encabezado – Universidad… Facultad… Asignatura… Fecha… etc. -. Lo anoto por si hace falta:
Profesora María Paola Bermúdez Villaneda. Lunes, 09 de junio del 2014. Grupo 1. F-218. Hora: 18:00 a 20:00.
La primera pregunta, compuesta de un párrafo de cuatro líneas, resulta penosa; sin coherencia ni cohesión, usa una coma para separar dos ideas u oraciones diferenciadas, ya en la cuarta línea no podemos creer la palabra “deberas” única de su diccionario.
El segundo párrafo o pregunta, se rinde al habla popular e íntima, a deícticos mal empleados, a una premura que le impide corregir el tiempo verbal.
Al leer la tercer pregunta, juré que me encontraba ante una clase magistral de patafísica, no es posible que, en la oración, no haya podido conjugar género y número, desafiando la gramática, desafiando a los estudiantes, devolviéndolos a la primaria.
“Resuélveme si puedes” parece decirnos el cuarto.
Al llegar al quinto párrafo se comprende, con justicia, que el docente lo último que sabe es escribir.
Al finalizar el mismo, le pedí a la docente el registro de la materia. Atinó en escribir, no sin mucho esfuerzo – de su puño y letra – “Desarrollo psicosocial”.
En fin, el laberinto burocrático engulle al estudiantado, le ofrece un profesor inepto quien los juzga después, porque no saben escribir – ¿Como ellos? -.



