Miguel angel lopezLos robos y los atracos hacen parte del día a día de los ciudadanos, tanto, que nos hemos ido anestesiando al respecto. Al igual que con los asesinatos y la corrupción, sencillamente ya estamos muy acostumbrados.

Por: Miguel Ángel López

Hola a todos, me llamo Miguel. (Hola Miguel). Y… Y a mí también me han atracado. Si a usted también lo han robado; en la calle, en el bus, a una cuadra de su casa; este escrito es para usted. Siéntese, léalo y aprenda a superar este hecho que es más real que la reelección de Santos.

Primero usted necesita vivir en Colombia, dada esta situación, hay altas (y me atrevería a decirte certeras) posibilidades de que lo hayan o lo vayan a robar en algún momento. Después de ver el puñal, la pistola (real o de balines); luego de escuchar los insultos y de rogar que no le hagan daño, prepárese para no olvidar el rostro del susodicho por los próximos meses. En caso de que la policía sí decida ponerse los pantalones en vez de tomarse fotos con perros maltratados, usted sí olvidará el rostro del atacante en un santiamén. Tan rápido como el Procurador perdonando los delitos de los conservadores.

Luego de vivir el robo, usted tiene que padecer unos días de luto. Primero, llore su celular, iPod o cámara. Prenda unas velitas. Rece porque pase a una mejor vida. Solo dependiendo de la gravedad del atraco, tiene usted derecho a llorarle al primer amigo al que le cuente. Un puñal le da un par de minutos, mientras que de un atraco con pistola se puede hablar por todo el día. Evite los estados en Facebook o Twitter.

Luego, agradezca que esté vivo y no le hicieron daño. Estos amables ladrones decidieron dejarlo con vida para que tenga tiempo de pagar esos seis millones de pesos que le quitaron, pues eran de su jefe.

Unos días después, se olvida la tristeza y la culpa pasa del victimario a la víctima. Sí, así de sencillo. De repente es su culpa que le hayan quitado todo. Por dar papaya. Es que usted no debió estar caminando al metro a esas horas, no importa que no tuviera plata para el bus, en esas calles siempre atracan. Pa’qué contestó la llamada de su mamá en la calle. Usted está buscando lo que no se le ha perdido.

El tercer y último paso es muy sencillo. Ahorra la platica que perdió, use un BlackBerry por un par de meses mientras ahorra para el iPhone y ya puede andar por la calle con audífonos otra vez. Eso sí, alerta, porque de un momento a otro todos son posibles ladrones. Cualquier viejito que aparezca en la esquina que usted acaba de tomar se transforma en un pequeño infarto al corazón y un próximo suspiro.

Felicidades, sobrevivió a su primer atraco. Siéntase libre de repetir este procedimiento cuantas veces sea necesario. A Uribe solo los reeligieron dos veces, pero a usted lo pueden robar tres o cuatro perfectamente.

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Triste es que esta ridiculez que acaban de leer representa la realidad de los colombianos. Los robos y los atracos hacen parte del día a día de los ciudadanos, tanto, que nos hemos ido anestesiando al respecto. Al igual que con los asesinatos y la corrupción, sencillamente ya estamos muy acostumbrados.

Solo hace falta ver la iniciativa que Universo Centro con su exclusivo web Me robaron y punto. En su mapa interactivo la gente puede marcar el lugar donde ocurrió el robo y contar brevemente su historia. Es triste ver la cantidad de puntos amarillos que ya tiene Medellín, sobre todo el centro de la ciudad.

Pero si se quiere ser más formal, el año paso el DANE realizó su primera Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana (ECSC), en la cual se comunica que de las más de 15 mil personas encuestadas, el 20 por ciento afirmó haber sido víctima de algún tipo de robo o extorsión en los últimos 12 meses. Si, además, solo el 24,5 por ciento realizó la denuncia formal, se puede deducir que las cifras de robos siempre van a ser mayores a las oficiales.

Esto es tema del que hay que hablar, porque nadie debería estar acostumbrado a esto. Nadie es culpable de que lo roben, a la final si inventaron los audífonos y los teléfonos móviles es para  usarlos en la calle, no en la casa. En Colombia tenemos un problema grave de seguridad ciudadana y este empieza por los robos. Puede que el primer paso sea aceptarlo y reconocer que no estuvo bien. Yo también he sido víctima de un atraco, de hecho, hasta ahora son cinco. ¿Tendré que seguir contando?