La epidemiología surgida como derivación de este mal no discrimina edad, raza, religión, país o región a nivel mundial, tendencias políticas o de otro tipo, es decir, no sufre de racismo, xenofobia, homofobia o cualquier otro factor excluyente para omitir sus efectos.

  

Por: Víctor Hugo Mejía Anichárico

Como una variedad del cáncer, de aquellas incurables hasta el momento, se ha propagado por todos los ámbitos de la humanidad. Aún cuando siempre ha existido en el contexto de los seres humanos, sus tentáculos en los últimos tiempos han alcanzado límites no sobrepasados en épocas anteriores. Su metástasis es tal que no ha sido posible hallar un órgano descontaminado de tan nefasta enfermedad.

Se ha investigado, se han realizado estudios y pruebas con muestras poblacionales representativas para hallar el antídoto a esta especie de virus inmune a cuanta vacuna se ha configurado para atacar su efecto; dicho de otra manera, los resultados han ido de fracaso en fracaso sin obtener el más mínimo alivio a sus crueles consecuencias.

Este mal se ha convertido en la pandemia con mayores resultados catastróficos que se hayan conocido en la historia, con efectos devastadores tan contundentes que todos los organismos alcanzados por su voracidad nunca se han podido recuperar, por el contrario, las deformaciones causadas por tan letal padecimiento, el subconsciente las ha convertido en algo normal en el trasegar de las vidas humanas.

La forma letal que asume este engendro del demonio ha golpeado tanto a humanos como a animales, plantas y todo ser vivo que ha encontrado en su radio de acción. Como resultado de esta eliminación masiva, sus consecuencias se han transferido a los ambientes y contextos que sus extensas ramificaciones han alcanzado.

La epidemiología surgida como derivación de este mal no discrimina edad, raza, religión, país o región a nivel mundial, tendencias políticas o de otro tipo, es decir, no sufre de racismo, xenofobia, homofobia o cualquier otro factor excluyente para omitir sus efectos.

Respecto a su posible exterminio, los científicos de los laboratorios donde se han realizado los experimentos tendientes a su abolición, se han pronunciado en el sentido de que las generaciones actuales, debido a la gran contaminación, incluido el medio ambiente, no hallarán la combinación de elementos necesarios para dar con el antídoto definitivo para su curación. Serán las generaciones venideras a quienes les corresponda eliminar del planeta este mal tan arraigado llamado corrupción.