alvaro ramirezEl triunfo de Óscar Iván Zuluaga en la primera vuelta fue un gran porrazo que no lo esperaban en las huestes santistas.

Por: Álvaro Ramírez González

Perdieron Gaviria y Samper. Perdieron Mockus y Petro. Perdieron Germán Vargas y Simón Gaviria. Perdieron El Tiempo, Caracol, RCN, La W, CMI y la revista Semana. Y perdieron las FARC.

Con semejante bandola era impensable para Santos perder estas elecciones. Y las perdió. Centenares de miles de millones fluyeron del presupuesto nacional hacia estos medios de comunicación apoyando la paz, que era apoyar a Santos. Todo ese dinero se perdió. Zuluaga ganó en 900 de los 1100 municipios de la patria. Contundente. ¿Dónde fallaron las cuentas de todo ese equipo de asesores de Santos? En que no tienen candidato. El estilo gerencial de Santos fue siempre distante del pueblo, distante de los problemas. Anunciaba billones por los medios y este dinero no llegaba, o llegaba apenas una parte. Y lo peor, las obras no se ejecutaban.

Es este uno de los gobiernos más malos ejecutores de obras que yo haya conocido. Y enfrentarse a Uribe que era un camellador de todos los días y todas las noches, que revisaba en los consejos comunitarios el avance las grandes obras pero también el de las medianas y el de las pequeñas. Ahora ante los resultados del 25 de mayo, el palacio de Nariño esta convertido en una Torre de Babel. Allí han acudido todos los socios de la empresa santista. Ellos creen que cambiando a unos ejecutivos de la campaña y unos mensajes publicitarios darán un viraje el 15 de junio. Al día de hoy es claro que Marta Lucía Ramírez está con Zuluaga y la acompañarán un grupo más grande de congresistas.

Una parte del Polo estará con Santos y una parte muy importante de los Peñalosistas con Zuluaga. El episodio bíblico de la Torre de Babel es el reflejo del caos, los conflictos internos, los derroches de autoridad, las ideas luminosas y la salida a la calle de algunos burócratas como la Gina Parodi pensando que harán el milagro. Es tanta la neurosis y la adrenalina en el Palacio de Nariño como que tienen que corregir en 15 días lo que no hicieron en 4 años. Hace 12 años asistí con mi buen amigo Álvaro Jiménez e invitado por Rodrigo Bernal, al Club Colombia de Cali a escuchar una conferencia de Juan Manuel Santos y de su fundación Buen Gobierno. Entonces me vine convencido de que era el hombre más preparado y capaz para dirigir este país.

Hoy no tengo duda de que es un gran farsante. Les transmito algo que me llegó: “Si votar por Zuluaga es votar por Uribe, votar por Santos es votar por Samper, por Gaviria, por Serpa y por Timochenko!!”. Al revisar los 4 años de su gobierno y ver unos resultados tan pobres, no había más camino que envolverse en la bandera de la paz. Y resulta que ni Santos es la paz ni Zuluaga es la guerra. Es más sostenible en el tiempo una paz con justicia y dignidad que esta paz oportunista y llena de impunidad que Santos nos quiere dejar.