La partida de Lucas Caro Gómez, deportista y entrenador de rugby en Antioquia, nos debe dejar una reflexión, ella es que a Antioquia le ha quedado grande reducir los episodios de tristeza y dolor relacionados con la violencia.

 

Por: Carlos Marín

El martes 26 de marzo las redes sociales lloraron la triste noticia del asesinato de ‘Lucky’, como se le conocía al entrenador de 31 años. Desde muy temprano la información se extendió al entorno del rugby nacional. Desde la Guajira hasta el Valle del Cauca, fueron decenas las voces que lamentaron la muerte de quien ha sido promotor de este deporte en Colombia.

El asesinato que tuvo lugar en el municipio de Bello ocurrió en horas de la noche, como se repiten decenas de hechos de violencia en este departamento. Justamente en el municipio al norte del Valle de Aburrá, donde las bandas delincuenciales de Itagüí, Bajo Cauca y diferentes zonas de Medellín, intentan expandir sus negocios ilícitos.

“Lucas como persona era humilde, tenía un carisma que contagiaba a la gente, siempre le encontraba el lado positivo a las cosas, era muy emprendedor, amaba mucho ser entrenador de rugby, amaba todo lo relacionado con el rugby; se puede decir que Lucas representa todo lo que es el rugby, todos los valores del ruby los tenía Lucas…”, manifestó Jorge Acevedo, entrenador departamental de Risaralda y amigo de Lucas.

El cariño de los amigos y conocidos no se hizo esperar. Las voces llegaron también desde los entes territoriales, Inder Medellín, Indeportes Antioquia, hasta la Asamblea de Antioquia se pronunciaron repudiando y lamentando el suceso.

Hasta el momento no se conocen los móviles del asesinato de Lucas Caro, pero cualesquiera que sean representan una violencia descarnada que toca las puertas del deporte para ingresar y manchar de sangre la ilusión de ver una Antioquia mejor.

La violencia le arrebata a Colombia un apasionado por el rugby, un hombre que vivía sus años mozos con este deporte, que contagió de ilusión a muchos jóvenes paisas y otros que en el país se dejaron seducir por la pelota ovalada. “Era un entrenador excelente, un profesional en toda la palabra”, comparten sus conocidos.

Con esta partida  no solo se fue un entrenador, un deportista, sino un líder social; sí, un líder, porque ‘Lucky’ se encargó de trabajar por el deporte en Moravia y Castilla, en Medellín, territorios donde a través del rugby los jóvenes encontraron otra alternativa de vida. Y por eso, ¡Gracias Lucas!

Bello se ha convertido en un escampadero delincuencial y desde la Gobernación de Antioquia las medidas son lo suficientemente tímidas para seguir llorando asesinatos. El 1 de febrero llegó un comando de 280 hombres para supuestamente reforzar la seguridad en esa zona; acciones que se desprenden de los Consejos de Seguridad donde la mirada de la Policía Nacional es errónea. Aumentan el pie de fuerza para mejorar la percepción de seguridad en la ciudadanía, pero no para combatir a las bandas delincuenciales.

A Luis Pérez Gutiérrez y al mismo Alcalde de Medellín les ha quedado grande la seguridad de los antioqueños. En la encuesta de Medellín cómo vamos 2018, el 57 % de los encuestados manifestaron no sentirse seguros cuando caminan en horas de la noche en la ciudad. Si el municipio aledaño tuviera este sistema de monitoreo por sectores en la actualidad, seguramente esa cifra aumentaría.

Luego de la reflexión se desprende un reclamo, un reclamo con justa causa: ¿Cuántos muertos más tendrá que llorar Colombia para que la violencia cese?