Miguel angel lopezEl problema que veo es que no estoy seguro que se deba publicar una historia como esta y mucho menos en un diario que, para bien o para mal, llega a tantos lectores en las ciudades más importantes del país.

Por Miguel Ángel López

El diario ADN publicó en Medellín la historia de una joven de 14 años quien tras jugar al “carrusel” quedó embarazada y no sabe quién puede ser el padre. No voy a dar más detalles de dicha práctica aparte de decir que son un grupo de hormonales, irresponsables y altamente ebrios adolescentes jugando. Si quiere conocer  “a fondo” el jueguito lo invito a leer el artículo aquí.

En ningún momento dudo de la práctica del “carrusel”.  Si conozco los límites de mi generación y le sumo los límites de generaciones anteriores, es de esperar que de la ecuación resulte este  grupo de quinceañeros jugando a ser el más machito, o la más perra, o ebria, o todas. Tal vez ya no solo deben lucir el vestido y los tacones, pero las tangas y la depilación extendida de piernas también.

El problema que veo es que no estoy seguro que se deba publicar una historia como esta y mucho menos en un diario que, para bien o para mal, llega a tantos lectores en las ciudades más importantes del país. ¿Por qué? ¿No es acaso la labor del Periodismo mantener informada a la ciudadanía? Sí, cierto. Pero es mucho más importante pensar en un bien mayor, y no creo que esta historia lo logre.

Más allá de alarmar a los pobres padres, que ya no sabrán si mandar a su hija de 14 años en unos tacones de 15 cm a la fiesta que probablemente tiene en unos días,  pienso que el artículo puede despertar la curiosidad de otros adolescentes que componen su vida con sexo, trago barato y reggaetón.

No sé cuántos jóvenes ya conocerán este juego, pero sé que los que no lo hacían, lo van a querer probar. Si no es por iniciativa propia sí va a haber un compañero más grande, más guapo y más “macho” quien lo proponga. Y hablar de presión social no es un chiste para ningún adolescente.

La práctica del “carrusel”, suponiendo que es la única pseudo orgía-gang bang que practican los jóvenes, es peligrosa. No tendré pruebas, pero entre trago y trago, no creo que estos muchachos usen mucha protección. A la final, si la noticia es el embarazo de una niña, creo que la respuesta es algo obvia.

Sinceramente no me importa cuántas mujeres puede un niño de estos penetrar sin eyacular, con 14 años no creo el número sea alto, así que dejemos la bobada a un lado. Lo que los jóvenes hagan con su vida sexual no es de mi incumbencia. El problema es que una práctica de este nivel necesita una responsabilidad igual de alta.

Colegas de ADN, por más que los padres conozcan o desconozcan la vida de sexual de sus hijos, esto no les va a impedir seguir viviéndola. Por más que la sociedad tenga presente estos encuentros, tampoco va a llevar a los jóvenes a finiquitarla. Sencillamente hablaron abiertamente de un tema, que no ayudando en lo absoluto, corre todo el riesgo de empeorar la situación.

La prensa debe ser cuidadosa al tratar temas como la violencia urbana, la guerrilla o el paramilitarismo, digo, las Bacrim. ¿Por qué no ser cautelosos con este tipo de historias? El bienestar de los menores de edad es también una prioridad para el país y la prensa debería aprender a cuidarlos también.  Lo amarillo del ADN debería quedarse en el color de su marca, nada más.