Miguel angel lopezSomos una mejor Colombia porque de repente  todos los columnistas hablan del peligro de mezclar el alcohol con la gasolina. De un momento a otro a todos los colombianos lo vemos como un acto acto completamente punible  y una nueva conciencia alrededor del tema creció tanto que Pirry sentiría envidia.

Por: Miguel Ángel López

A todos los colombianos las mamás nos llevaron a comprar telas. Ese favor, orden, pena de muerte, en caso de negarse, se quedará por siempre en nuestros recuerdos más oscuros. Las innumerables telas, la madre que se responde sus mismas preguntas, el ventilador que solo alcanzaba a levantar suavemente el borde de la teta floripepiada y por supuesto, la regla de madera con los numeritos negros. ¡Qué tardes! Momentos en los que hubiésemos deseado ser de esta generación que desde pequeños tienen teléfonos inteligentes y le pueden decir que no a sus mamás.

Lo más importante es que aprendimos a comprar telas, coser cortinas y colgarlas en las ventanas de la casa grande de la que habló Álvaro Cepeda Samudio. Las cortinas de humo que entre políticos y grandes medios se encargan de colgar para decorar la actualidad del país son magníficas. El último modelo tiene diseños automovilísticos y han tenido un éxito rotundo.

Así como hace unos meses el caso de la muerte de un niño rico conmocionó al país y a los medios por meses (y meses de los meses), ahora la muerte en manos de otro niño rico causa el mismo daño. O logro, depende de donde se vea.

¿Qué hay detrás de toda la publicidad que se le ha dado al caso de Salamanca? Otro conductor ebrio que causa muertes. Qué sorpresa. ¿Cuántos de ustedes se han molestado en llamar al tránsito de su ciudad a comprobar lo común que es eso? ¿Qué tiene de importante este muchachito?

Bueno, por un lado, tiene un excelente grupo de abogados que presentan como legítima defensa el estrés postraumático del pobre. Por otro, que se hizo justicia y le quitaron su licencia por 10 años. Ahora somos un mejor país. Somos una mejor Colombia porque de repente  todos los columnistas hablan del peligro de mezclar el alcohol con la gasolina. De un momento a otro todos los colombianos lo vemos como un acto  completamente punible y una nueva conciencia alrededor del tema creció, tanto que Pirry sentiría envidia.

¿Por qué no hacer el mismo análisis frente a los paros que se vienen presentando del país? Paros desde diversos sectores económicos y desde todos los rincones del país. Paros de días, paros de semanas. Paros, que aún continúan como el minero. Otros que están a punto de estallar, como el estudiantil.

¿Y el análisis mediático de estos problemas? ¿La cobertura a fondo de los juicios de los heridos que han dejado los enfrentamientos entre Fuerza Pública y manifestantes? ¿Dónde están los periodistas y los políticos para opinar al respecto?

¿Qué hay de la lluvia de TLC? Y si con toda esa tela que hay para cortar nos confeccionamos unos paraguas bien buenos y ayudamos al país. No, son más importantes estas cortinas de humo que crecen cada día. Más altas y más oscuros. Un calentamiento global en nuestro sentido social. ¿Qué va a suceder cuando el hoyo en la capa de ozono sea tan grande que el sol nos apachurre a todos? ¿Quiénes son los que tienen el bloqueador para cuidarse?