Con la última audiencia del año se cerró el presente aurirrojo para la temporada 2016. Un año que dejó penas y reflexiones en una escuadra avaluada en más de 25 mil millones de pesos.

 

carlos marinPor: Carlos A. Marín

Son dos realidades que debe afrontar el equipo pereirano. La primera corresponde a la necesidad futbolística de competir en el campeonato de la B; la segunda, al proceso administrativo en el que sufre una liquidación que parece tener su final el próximo semestre.

Si hacemos un balance de la temporada 2016 no fue el hincha el gran perdedor, fue Álvaro López, quien fungió como presidente del equipo dejándolo en bancarrota hasta finales del 2014.

López Bedoya nunca pudo recuperar el terreno perdido en el proceso de liquidación y  debió alejarse de los camerinos por donde caminaba como amo y señor. La interacción con los jugadores, colaboradores, personas cuyo porcentaje y categoría le convenían para recuperar hasta un 33.33 por ciento de las acreencias, es decir, la tercera parte del equipo para acogerse al proceso de reorganización, no le sirvió, es más, ni le alcanzó. En la mañana del martes 7 de diciembre salió por la puerta de atrás como administrador del fútbol en la Audiencia que se realizó en el Juzgado Quinto Civil del Circuito de Pereira, donde casi concluyó la liquidación, pues lo que resta es mínimo para que en el primer semestre del 2017 la subasta sea una realidad.

Pero sin duda, la vergüenza del año la tuvieron que vivir los hinchas en Itagüí con el no ascenso. Fueron 20 segundos que borraron la esperanza de cinco años en la segunda división del fútbol profesional colombiano, el esfuerzo de una empresa que independiente de ser orientada por Jhon Omar Candamil, ha entregado muestras de interés por salir del hoyo negro en el que se encontraba.

Lo arrojado positivamente son: una tienda consolidada de Deportivo Pereira, un programa de televisión ‘Tribuna Matecaña’, la conformación de un equipo femenino para hacer parte de la primera versión de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, los primeros pinos para la llegada del bus distintivo del plantel, el sostenimiento y pagos oportunos en nómina.

La vergüenza la protagonizan Jhon Omar Candamil y Duván Vásquez, quienes sin justificaciones válidas se obsesionaron con un técnico extranjero para dirigir a la divisa. Octavio Zambrano no logró el objetivo, Hernán Lissi no logró el objetivo, Néstor Craviotto tampoco, pese a que se les repite la ecuación, no parecen sentar cabeza e insisten que para el 2017 si no es Craviotto, debe ser extranjero. Según declaraciones de Candamil, las negociaciones con Octavio Zambrano tienen buen rumbo, por lo que se podría hablar de su regreso para la temporada 2017.

Esto no ha calado bien entre los periodistas de la ciudad, puesto que las manifestaciones indican que se está despreciando el talento local. En Colombia, éxitos como el de Atlético Nacional con Reinaldo Rueda son pruebas para aludir a que los entrenadores del país están queriendo llegar lejos.

Otra discusión que toma fuerza es la compra del equipo.  Candamil en una corta rueda de prensa indicó que existen empresarios de Asia y México interesados en adquirirlo, lo que ya deja en discusión todo lo concerniente a la identidad deportiva, pues la marca Deportivo Pereira tiene un recorrido superior a los 70 años en el municipio, no tiene dueño, pese a los diversos administrativos que han pasado por allí, es una marca de ciudad que difícilmente puede ser negociada con gente de afuera.

En lo que respecta al manejo económico y nuevas contrataciones para el año que se avecina, Candamil no da luces, la respuesta más significativa la ofreció explicando que buena parte de la plantilla se mantiene.

Finalmente, el próximo encuentro con el juzgado quinto será el lunes 16 de enero del siguiente año, no para discutir elementos sustanciales, sino para mostrar modificaciones mínimas que quedaron pendientes, es decir, a partir de la fecha se sabrá a quiénes se pagará primero en caso de que se logre vender el equipo en la subasta.

Por supuesto, todo esto le conviene tanto a Candamil como a Vásquez, porque los porcentajes con la venta no son mínimos, afirmación que no pueden refutar como malintencionada, pues desde su llegada dejaron claro que a nadie le trabajan gratis.

@marin0319