Gloria El Día Internacional de la Mujer NO ES un día para felicitar a las mujeres por el hecho de ser mujer, pues nadie puede elegir su sexo antes de nacer y por tanto no hay ningún mérito en pertenecer a él.

Por: Gloria Inés Escobar Toro

A pesar de que se ha popularizado bastante “la celebración” del Día Internacional de la Mujer, pocas personas saben realmente el verdadero significado de esta fecha y todo el esfuerzo que se hace por devolverle su sentido, el de la lucha por su liberación contra la opresión a la que ha estado sometida, queda sepultada bajo una pesada y rosa montaña de boberías que lo único que persigue y logra, es deformar esta conmemoración y transformarla en un día más de feria para el beneficio económico del mercado, el fortalecimiento del patriarcado y la conveniencia de los sectores conservadores y retrógrados de la sociedad.

El Día Internacional de la Mujer NO ES un día para felicitar a las mujeres por el hecho de ser mujer pues nadie puede elegir su sexo antes de nacer y por tanto no hay ningún mérito en pertenecer a él. Lo que se consigue a punta de trabajo, de tesón y de constancia es aquello por lo que se puede felicitar a alguien pero no por lo que le es dado y por lo cual no se ha luchado o ni siquiera deseado. Es realmente absurdo felicitar a una mujer por serlo de la misma manera que lo resulta felicitar a un niño, a una anciana o a un hombre por ser lo que son, niño, anciana y hombre. Se felicita a alguien por el esfuerzo y voluntad puestos en lograr algo, lo contrario carece de sentido.

Peor resulta la felicitación si por lo que se hace es por reconocer que la mujer es una MUJER, es decir, por ser aquello que la sociedad le ha dicho que debe ser. Cuando Simone de Beauvoir afirmó que no se nace mujer sino que se llega a serlo, era a esto precisamente que se refería. Lo que es ser MUJER en esta sociedad, es una construcción, una factura que bien consolidada como está, guía desde los primeros días de vida a la hembra y hasta el final, su comportamiento hacia los “valores” y “cualidades” que se han considerado femeninos, que no son otros que resumidos enseñan: el lugar de la mujer es el hogar; su función, reproducir la especie y cuidar de ella; su misión, complacer y servir al hombre; su mayor mérito, hacerlo con humildad y obediencia; su felicidad, no pensar en ella y diluirse en sus hijos y esposo.

Ahora, si lo que se pretende con la felicitación es reconocer la maravillosa capacidad de las mujeres de engendrar vida, tampoco esto significa motivo de orgullo en una sociedad en la que a las mujeres que no quieren ser madres se las obliga a serlo ya sea porque con ello se les quiera castigar el haber cometido la tremenda falta de desear y tener sexo o simplemente porque se considera a la maternidad como un imperativo.

Tampoco el 8 de marzo es un día para resaltar cualidades como la dulzura, el sacrificio y la delicadeza porque en primer término éstas no son cualidades innatas y propias de la mujer sino producto de la enseñanza temprana y continua a la que deliberadamente se le somete con el fin de hacerla dócil al mandato del hombre; y en segundo, porque dichas cualidades que en sí mismas y tomadas como humanas y no como propiedad exclusiva de uno de los dos sexos, pudieran hacer la vida de todos más amable y solidaria, son en esta sociedad que padecemos, consideradas negativas en la medida que representan debilidad, flaqueza y minusvalía. De esta manera se termina resaltando como exclusivo de la mujer aquello que frente al hombre la minimiza y la pone en situación de vulnerabilidad.

De igual modo este día no es para felicitar en la mujer su belleza y atractivo porque estos atributos no significan nada para su formación como seres humanos sino que por el contrario, son utilizados para mantenerlas esclavizadas de su apariencia física y alejadas del desarrollo de sus capacidades intelectuales, capacidades que les confiere a ellas como a cualquier otro humano, su autonomía plena y su posibilidad de aportar, en condiciones de igualdad, a la construcción de una nueva sociedad en la que la discriminación y la opresión no tengan cabida.