Severo GalloTocar el tema es considerado por muchos como una declaración de guerra y llenos por el furor y la emoción del momento se convierten en niños haciendo berrinches, jugando a pelear y hacer revoluciones en nombre de algo que llaman libertad.

Por: Reverendo Gallo

 Colombia, conocida por ser el país del sagrado corazón, por tener gran población que comparte el pensamiento católico-cristiano, en los últimos días aprobó el primer contrato civil –aclaro, no es matrimonio, según la juez Carmen Lucía Rodríguez Díaz que realizó el emparejamiento– entre  una pareja del mismo sexo.

Junto al aborto, la eutanasia y otros tantos, este hace parte de los temas más polémicos dentro del Estado colombiano, dos grandes bandos enfrentados en los que la iglesia siendo protagonista de la contienda, comienza a perder terreno en esta larga lucha que han liderado algunos personajes de pensamientos liberales que desean abrir sus mentes y la de todos alrededor suyo hacia el cambio.   

Aunque sé que igual muchos lo harán, para evitar críticas por parte de ambos bandos trataré de no tomar posición hacia algún lado, pues solo con tocar el tema es considerado por muchos como una declaración de guerra y llenos por el furor y la emoción del momento se convierten en niños haciendo berrinches, jugando a pelear y hacer revoluciones en nombre de algo que llaman libertad, como si ser libre se tratara de convencer al otro de que está equivocado y tacharlo de retrógrado, atrasado, hereje o como quieran llamarlo.

Visto desde un punto de vista biológico dudo mucho que esto pueda ser natural, se los digo porque el ser humano es un animal, racional, pero sigue siendo animal y como todos los animales en muchos casos funcionan por instinto, el más fuerte de estos instintos es conocido como conservación de especie, cosa que este tipo de relación no puede sostener independiente de la sobrepoblación que sufrimos y/o cualquier problema y/o solución que se tenga por parte de cualquier persona y que no vengan con el cuento de que los pingüinos y no sé qué otro animal sostienen relaciones homosexuales entonces que el instinto falla o que si es natural, porque les aseguro que esos mismos pingüinos homosexuales luego conseguirán una hembra para procrear y continuar con el ciclo sin fin.

Hay que aceptar que algunos miembros de la iglesia son un poco extremos con relación al tema, ya que sus creencias no van acordes a este tipo de relaciones y han sido castigadas por la mano de Dios con la muerte desde tiempos inmemorables, basta con preguntarse por el destino de los habitantes de Sodoma y Gomorra, aunque de igual forma debo decir que no todos son de pensamiento extremo, hay personajes un poco más tolerantes frente al tema y más que buscar eliminarlos o luchar contra ellos, buscan llegar a algún acuerdo –que no creo que esto pase algún día– o cualquier otra cosa no tan cuestionable.

En fin, en nombre de la “libertad” que todos tanto buscan se deberían respetar ambos puntos de vista, libertad supongo es respetar tanto a quienes consideran que es algo normal, quienes los practican, quienes consideran esto una enfermedad, algo prohibido… Libertad, libertad, libertad.