Visité por primera vez esta obra unas horas antes de su inauguración, cuando recién habían terminado su montaje. El olor de la guadua verde, recién cortada, dispuesta en un tejido armónico, impregnaba todos los rincones del espacio.

MARGARITA-CALLE-1Por: Margarita Calle

El artista Mario Opazo expone desde el mes de mayo de 2014 en el Museo de Arte de Pereira. En esta ocasión nos presenta una obra totalmente afianzada en nuestro contexto, en la que aparece explícita su voluntad para narrar experiencias del presente. Se trata de la instalación “Cordillera” compuesta por una gran estructura de guadua devenida paisaje, morada, hábitat, territorio cultural, materia viva dispuesta en un espacio otro, propicio para animar nuevas e inusitadas relaciones perceptuales y afectivas. El origen de la obra tiene lugar en las memorias del artista y su vínculo estrecho con la naturaleza, el paisaje, el campo y lo humano que lo revitaliza.

Visité por primera vez esta obra unas horas antes de su inauguración, cuando recién habían terminado su montaje. El olor de la guadua verde, recién cortada, dispuesta en un tejido armónico, impregnaba todos los rincones del espacio. En una perspectiva panorámica, la estructura se revelaba imponente e inabarcable. Sin embargo, al penetrarla y recorrerla se redefinía generosamente en la consideración de sus límites, haciéndose hospitalaria, íntima y familiar. Una actitud de apertura y consideración con el espectador, que adquiere gran sentido en una época hostil como la que vivimos, en la que los espacios públicos parecen negados para la ocupación. La obra de Mario Opazo constituye un referente clave en la historia del arte actual.

Su trabajo más significativo se gesta entre los años 90 y lo corrido del presente siglo. En este sentido, sus propuestas dialogan de manera franca con la obra de aquellos artistas que aportaron señales para afianzar la práctica de un arte más sintonizado con la experiencia de nuestro tiempo, arriesgado en sus búsquedas e inclusivo en sus miradas. Para la investigadora Natalia Gutiérrez, además del carácter marcadamente político, los trabajos de Opazo plantean su compromiso estrecho con la ecología del habitar y las relaciones vinculadas con este acto humano. Esto es fácilmente constatable cuando, al recorrer de nuevo la instalación, dos meses después de su presentación inicial, podemos experimentar la transformación de la obra por efecto del tiempo. Proceso que no sólo responde al cambio previsible de la materia, producto de su deshidratación o secado, sino al interés del artista por visibilizar la acción del sujeto sobre las cosas del mundo y, a su vez, la acción de las cosas sobre los sujetos, autodeterminándose, permitiendo que podamos leer lo que la curadora de la exposición, Rosa Ángel interpreta como “una poesía de pertenencia”.La exposición de Mario Opazo estará abierta hasta el 18 de agosto de 2014 en el Museo de Arte.

* Directora Maestría en Estética y Creación, Universidad Tecnológica de Pereira