Miguel angel lopezUn grupo de cafeteros, otros agricultores y demás ciudadanos interesados en la causa haciendo cumplir su derecho a la agrupación y manifestación pública, pacíficamente, bloqueando vías del país con pancartas y gritos, no es un disturbio.

Por: Miguel Ángel López

Ahora que el Gobierno ha accedido a hablar con los cafeteros, es hora de hacer una corta reflexión sobre los actos sucedidos en los días pasados de la semana. El ESMAD, o sea, Escuadrón Móvil Antidisturbios,  tiene una función muy clara y esta es brindar seguridad a la ciudadanía en caso de disturbios.

El problema es cuando la palabra disturbio y manifestación se vuelve casi que sinónimos. Ya la ciudadanía está acostumbrada que toda protesta estudiantil viene con un ESMAD de ñapa, pero digamos que en este caso vendría siendo aceptable por el hecho que usualmente hay encapuchados que tiran papasbombas, rayan las paredes y a veces destrozan propiedad pública y privada.

No obstante, un grupo de cafeteros, otros agricultores y demás ciudadanos interesados en la causa haciendo cumplir su derecho a la agrupación y manifestación pública, pacíficamente, bloqueando vías del país con pancartas y gritos, no es un disturbio.

Me impresionó encontrar un video (Click para ver) en Internet donde un manifestante con altavoz les pide a los agentes de ESMAD que dejen de disparar los gases porque había un herido entre ellos, mientras la cámara enfoca la mano destrozada de un campesino. Su nombre es Humberto Suarez y se encontraba protestando en el sector de Versalles en Calarcá, Quindío.

Es entendible que en medio de protestas, ESMAD y confusión haya heridos, tal vez la mano de Suárez es poco en comparación con lo que pudo suceder. Sin embargo, no está bien que se pase por alto una agresión por parte de agentes estatales a un ciudadano que no estaba infringiendo la Ley.

El incidente ha sido mencionado en medios de comunicación, pero la falta de titulares es evidente. Si me permito recordar, en el mes de abril de año 2012 en unos fuertes disturbios en la Universidad de Antioquia un agente del ESMAD sufrió el infortunio de perder una de sus piernas en medio de su trabajo.

En este caso los medios de comunicación locales y nacionales explotaron y le hicieron llegar la noticia a la ciudadanía tan pronto tuvieron la oportunidad. ¿Por qué en el caso de un cafetero es distinto? ¿Porque el encargado es un encapuchado del Estado y no uno de izquierda?

El accidente de Humberto Suárez es mencionado en el portal de El Tiempo en la mitad de un artículo publicado a las 2:47 p.m. camuflado en un titular que menciona varios heridos.  Luego, a las 5:45 p.m., lo mencionan en la entradilla del artículo proponiendo que sucedió al intentar tomar un artefacto explosivo, frase que en realidad propone malinterpretaciones.

Por otro lado, el mismo portal al hablar del incidente del agente del ESMAD, ocurrido meses antes, titula: “Policía pierde pierna en disturbios en U. de A.”. Y luego en su entradilla afirma que el “agente de la Fuerza Pública perdió la pierna derecha a causa de un artefacto explosivo activado por los manifestantes”.

De la misma forma, la fotografía de la pierna mutilada del agente rodeada de sangre en el suelo de la universidad voló en redes sociales, mientras el video que claramente presenta al cafetero herido y el ESMAD al frente sin parar de disparar gases se deja de ver después del mismo día del incidente y no se encuentra en ningún portal de medios grandes.

¿Qué pasa entonces? Cuando alguien es gravemente herido por agentes de la Fuerza Pública pareciera estar mal señalar a los culpables, se tiene la muerte del joven grafitero como ejemplo. Pero cuando algún grupo subversivo es autor del incidente (digo autor basándome en los artículos citados, puesto que la causa de la herida del agente del ESMAD ya ha sido puesta en duda) ahí sí está bien señalar, gritar y acusar con todas las de la ley.