No censuramos el porno y los crucigramas, solo creemos que no son adecuados en una publicación periodística. Quizá por eso nos pagan tan mal, nos la pasamos –nosotros los periodistas- buscando porno y crucigramas en la red.

Por: Steven Morales

El periodismo entró al mundo del espectáculo. Asistimos a una era en donde las empresas informativas solo se preocupan por entretener e impactar. Abundan los periódicos amarillistas, los noticieros sensacionalistas y las cuñas salidas de tono. En Colombia el periódico más leído a nivel nacional se llama Q’hubo, una mezcla de amarillismo, morbo y vaguedades.

En sus primeras páginas vemos a los muertos del día: taxistas, motociclistas, indigentes, niños, madres cabeza de hogar, borrachos, sobrios, todos ellos cubiertos de sangre. Son tiempos de crisis, eso es verdad. El periodismo se ha vuelto artificio, importa más la sangre –imagen- que el trasfondo de la noticia, pues en ninguna de las publicaciones se logra esclarecer el motivo o mejor aún el contexto. Abundan los “hechos confusos” –principal asesino en Colombia- y “en extrañas circunstancias”, por mencionar algunos titulares.

Pero no es solo el Q´hubo, también entran el Vea Pues y El Espacio. Este último, una sumatoria de muertos, crucigramas, horóscopos y porno. No censuramos el porno y los crucigramas, solo creemos que no son adecuados en una publicación periodística. Quizá por eso nos pagan tan mal, nos la pasamos –nosotros los periodistas- buscando porno y crucigramas en la red.

Volviendo al amarillismo y el espectáculo, es el turno de la radio. La W, uno de los principales magazines radiales en Colombia, solo se dedica al show y las luces. Noticias importantes, se ven opacadas por hechos irrelevantes, un ejemplo de ello es su cubrimiento de la crisis económica por la que atraviesa el mundo en una de tantas mañanas. Es de rememorar que el locutor anunció la crisis, para luego pasar a “un placer”, sección en la que se anuncian los mejores conciertos, restaurantes y hoteles.

La FM no se salva. El noticiero es conducido por una actriz –Vicky Dávila-, sí, la misma que aparece en “La cosa política”, sección de un noticiero televisivo que solo se dedica a los chismes y la comedia. Pero ¿y lo bueno del periodismo radial?, la radio ha sacado a la luz el carrusel de la contratación, el escándalo de Alma Mater, ha cubierto las marchas –de diversos tipos-, pero hay un problema, su apego a las fuentes oficiales. En La W, La FM y Caracol Radio, solo se escuchan fuentes autorizadas, son noticieros políticamente correctos.

El paro de camioneros fue cubierto por La W desde la óptica del gobierno, pues en ninguna de las notas se oye la voz de un camionero contando porque está en paro, o en la FM, cuando Francisco Santos lanza sus opiniones que también son políticamente correctas.

Ahora, en la TV no salimos de las putas y los sicarios. Los noticieros muestran por encima la realidad colombiana y dejan de lado la otra Colombia –porque hay dos-, la que es violentada en el campo y las ciudades, y la que habita junto al poder. El conflicto para los medios televisivos es otro.

¿Hay alternativas? Sí las hay. Aún nos quedan La Silla Vacía, Verdad Abierta, Noticias UNO, CM& y a ratos El Espectador. Decimos El Espectador a ratos porque ya no es como antes –cuentan periodistas de antaño-, ahora es diferente. En fin, la noticia y el periodismo sí entraron al mundo del espectáculo en Colombia, y a nosotros –Tras la Cola de la Rata- nos falta mucho por mejorar y escribir, no sea que entremos al club de las estrellas.