<<Para mí, “saber mirar y saber decir”, son los principales retos del periodismo que aspira a no quedarse en el olvido, a contar algo más que una simple historia>>

 

JhONAS COLUMNPor: Jhonattan Arredondo Grisales

Martín Caparrós nos advierte que los números son el último refugio de la verosimilitud contemporánea. En nuestros diarios, por ejemplo, es fácil encontrar las cifras exactas de este o aquel suceso que anteriormente requería una investigación seria. Es cierto: aquellos eran tiempos donde importaba más la honestidad que tener la primicia en las redes sociales.

Los periodistas leían sobre lo ocurrido, llamaban a confirmar un dato en horas de la madrugada, escalaban montañas cuando era necesario, y bebían ron o aguardiente en cantidades extraordinarias. Pero, sobre todo, visitaban el lugar de los hechos. Mejor dicho: sentían descubrir el rostro de las catástrofes humanas. No la indiferencia cuando escuchamos, leemos o atisbamos en la televisión el número de niños muertos en La Guajira. Solo por mencionar uno de los temas que deberían generar amplias indagaciones sobre lo que realmente está sucediendo en esa zona del país.

Sin embargo, aún quedan unos cuantos, como es el caso de Gloria Serrano, una periodista mexicana que nos dice lo siguiente: <<Para mí, “saber mirar y saber decir”, son los principales retos del periodismo que aspira a no quedarse en el olvido, a contar algo más que una simple historia>>.