No queremos que se coseche tanto dinero que los intereses se extravíen en las cuentas bancarias de quienes manejan hoy al Deportivo Pereira. El foco está claro, lo que pide el hincha: un ascenso después de cinco años en la B.

 

carlos marinPor: Carlos A. Marín

Desde que el equipo de La Perla de Otún se encuentra en segunda división, no recuerdo haber sido testigo de un momento tan alentador. No me cuesta aceptarlo, como amante del fútbol también me ilusiono con el ascenso y la realidad futbolística que viene disfrutando el Pereira.

Sin embargo, es necesario recurrir a la situación económica enlazada con el patrimonio futbolístico que genera tener a jugadores que en un futuro serán tan rentables como José Heriberto Izquierdo y el mismo Leonardo Castro. Ellos son: Juan Camilo Hernández, Eddie Segura, Johan Jiménez, Jorman Campuzano, y los que vienen atrás.

¡Fecitaciones!, señores Jhon Ómar Candamil y Duván Vásquez por lo que están logrando, y por ser consecuentes con el objetivo de sacar de las tinieblas al rojiamarillo del centro occidente del país.

La conversación que algún momento tuvimos en la sala de redacción de un reconocido periódico de la capital risaraldense, dejó tanto en mí, que sirvió para entender que, por encima del ascenso, hay un interés personal y económico en la administración del plantel. Ustedes tienen los ojos puestos meramente en los juveniles, porque ahí es donde está el billete. Claro, es natural, por eso mismo se crearon las canteras de los equipos, para generar el llamado Patrimonio Futbolístico, pero no se les olvide la razón por la cual el hincha asiste al estadio. Ascender es primordial.

Candamil y Vásquez, no se dejen sorprenden por las transacciones multimillonarias. Así es el fútbol, es un negocio que mueve dólares, euros, libras esterlinas, si se quiere; pero por encima de eso, mueve pasión, emociones y el aficionado pereirano merece respeto.

Me siento en la capacidad de asegurar que el año anterior no se logró el ascenso porque todavía existe la sombra del señor Álvaro López en los pasillos del Hernán Ramírez Villegas. Periodistas, jugadores y personas allegadas al equipo lo saben, existen tentáculos que impiden muchos avances, pero el ascenso es obligación, y obligación que ustedes mentalicen a los jugadores para lograrlo.

Hoy, que el panorama financiero está cicatrizando levemente, permitan lo que no quisieron administraciones anteriores, que fue darle una alegría a la ciudad.

El beneficio económico en el traspaso de un jugador no vale tanto como quedar en la historia de un onceno que pide a gritos una campeonato, que está en deuda con quienes asisten a la cancha, con los abuelos, padres e hijos y quienes desde casa escuchan los partidos semana a semana.

Atreverse a llenar bolsillos de dinero fue una práctica lesiva para los pereiranos, ya ocurrió y la ciudad no puede tolerar más estos movimientos.

Los chicos que hoy son promesas en lo futbolístico, tienen que saber y entender que ustedes no están detrás del porcentaje que les arroja entregarlos a equipos grandes, sino del sentimiento que implica usar la camiseta de la institución.

Es pues un llamado para que este año exista un enfoque diferencial en relación con años anteriores. De nada vale empezar con pie derecho el Torneo de Ascenso, si sobre el final se caerán las intenciones.

Estoy a gusto con el rendimiento del equipo, primero en la tabla, y por los mostrado técnica y tácticamente en la cancha; pero no me sorprende, me preocupa más la mentalidad que el jugador pueda tener en instancias definitivas y eso depende mucho de quien maneja el equipo. Ni siquiera del director técnico, porque Hernán Lisi fue como un padre para varios chicos que hicieron el proceso con él; sin embargo, aun así le fallaron, porque ustedes, pensando en el dinero, dejaron mal obrar a personas que en el presente nada tienen qué ver con Corpereira.