Es tal el descaro que fue apartado Armando Novoa, el único magistrado independiente del Consejo Nacional Electoral (CNE) encargado de investigar las irregularidades en la campaña de Juan Manuel Santos.
La parasitaria clase dirigente que gobierna el país desde hace más de 100 años, la cual no genera ningún tipo de riqueza importante para la sociedad en general, pero acaudala grandes ganancias arrebatando lo poco que tiene la gente, avanza en su estado de descomposición “raspando la olla” y “ruñendo” lo que poco que queda de las finanzas públicas con acciones repugnantes que rayan con lo cómico.
La multinacional brasileña Odebrecht confesó ante la justicia de Estados Unidos los millonarios sobornos que entregó a gobiernos de varios países de Latinoamérica, para que de esta manera le asignaran jugosos contratos de infraestructura y así recuperar lo invertido y obtener enormes ganancias. 778 millones de dólares en 12 países de los cuales 11 millones se entregaron en Colombia. Como socio en sus negocios y en este mismo oficio está Luis Carlos Sarmiento Angulo, el hombre más rico de Colombia, que conserva una concentración de dinero inaudita, como pocas en el mundo.
Toda esta corruptela se viene ejecutando desde el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, pasando por el primer mandato de Juan Manuel Santos (apoyado públicamente por Uribe) y llegando a la elección presidencial del 2014 donde Odebrecht pasó plata tanto a Santos y Vargas Lleras de la Unidad Nacional, como a Óscar Iván Zuluaga del Centro Democrático.
Distintos funcionarios de los presidentes mencionados han empleado diversas mañas manipulando los conductos legales para favorecer a esta multinacional y a Luis Carlos Sarmiento Angulo, todo lo anterior con la complacencia de los distintos órganos de control en el país. Autopréstamos con dineros estatales, sobornos en ministerios y adiciones en los contratos son algunas de las aguas turbias que componen este mar de descomposición
Lo más grave es que nuestro enclenque sistema de justicia, árbitro para investigar, acusar y castigar estos delitos, está compuesto en la actualidad por personas afines y con estrechos vínculos con los implicados. Es tal el descaro que fue apartado Armando Novoa, el único magistrado independiente del Consejo Nacional Electoral (CNE) encargado de investigar las irregularidades en la campaña de Juan Manuel Santos.
Aún más bochornoso lo del fiscal Néstor Humberto Martínez, el supuesto garante para indagar y señalar a quienes cometen este tipo de delitos. Fue ministro de Juan Manuel Santos, abogado encargado de los principales negocios de Luis Carlos Sarmiento Angulo y asesor de Odebrecht y sus empresas de fachada. Ética y legalmente se debe apartar de la investigación, pero sigue en su cargo como si a él sólo lo rigieran leyes divinas y no la Constitución. En síntesis, es todo el poder absoluto del Estado a favor de élites nacionales y extranjeras las cuales entre más plata ganan, menos le corresponde a la mayoría de colombianos.
Sin embargo, no todos se han quedado callados ante los hechos y tampoco se han dado por vencidos ante el camuflaje de este escándalo en los principales medios de comunicación. El senador Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático ha cumplido con el deber de denunciar lo más graves de este asunto, también lo han acompañado en este valiente trabajo Noticias Uno, la periodista María Jimena Duzán y el reconocido abogado Ramiro Bejarano, entre otras personalidades, pero su admirable labor no será suficiente para cambiar esta situación, sucederá cuando todos los colombianos de bien nos unamos y nos comprometamos con ellos.
Fuente: http://jorgerobledo.com/el-puente-esta-quebrado-por-que-porque-se-lo-robaron/


