GloriaNo puede obviarse una realidad palpable, la riqueza de pocos se ha edificado sobre la pobreza de muchos, o en palabras de John Bellers: “el trabajo de los pobres es la mina de los ricos”.

Por: Gloria Inés Escobar

El pasado 6 y 7 de junio el Banco Interamericano de Desarrollo -BID- celebró en Medellín el II Foro Internacional por el Desarrollo de los Mercados de la Base de la Pirámide en América Latina y el Caribe (el primero se celebró en Brasil-2011), evento del que tal vez pocos parroquianos tuvieron noticia o pasaron de largo por ella, gracias a que su grandilocuente nombre traía ecos y aromas de alturas inalcanzables para la mayoría de los ciudadanos de a pie. Y sí, tal vez sea así, la esfera de los grandes negocios así se haga en nombre de los “menos favorecidos”, aquellos que conforman la “Base de la Pirámide”, escapa siempre hacia alturas inalcanzables para estos.

Sin embargo, el nombre del evento no deja de ser ya un indicativo de lo que se nos quiere vender siempre como el ideal de desarrollo y progreso, como el camino que nos sacará de nuestro estado de penuria permanente: la mano omnímoda y oculta del Mercado, ese gran dios que permite el “empoderamiento” (en clave postmoderna) de los pobres y su corolario, la generación de riqueza.

El Foro que en apariencia se realizaría para buscar (copiar) estrategias de desarrollo de mercados (grandes negocios) para la base de la pirámide social (aquellos miles que aún en el siglo de mayor desarrollo tecnológico y científico de la historia continúan sin lograr satisfacer sus necesidades básicas de vivienda, educación, salud, servicios sanitarios) de países “tercermundistas” (saqueados) como los de América Latina y el Caribe, lo que en realidad persigue es alentar a empresarios y entidades financieras criollas (allí estuvo en pleno el poderoso Sindicato Antioqueño), a incursionar en el gran negocio de prestar a los pobres para que ganen los ricos.

Y para ello trajeron a grandes inversionistas, representantes del gobierno, expertos en el tema, líderes empresariales y financieros nacionales (Nestlé de Colombia, Bancolombia, EPM, Suramericana…) e internacionales, entre los que se destaca el empresario bengalí Iqbal Quadir, uno de los pioneros en lo que se ha dado en llamar “negocios inclusivos”, lo que en palabras más cercanas quiere decir, negocios en los que se incluye a personas con escasa o ninguna capacidad financiera y ubicadas en su mayoría en zonas alejadas de los centros de poder, pero con un potencial enorme de ser “enganchados” por empresas privadas en negocios innovadores y rentables.

Este empresario es el fundador del Grameenphone (conocido como GP), compañía que provee telefonía móvil a millones de personas en Bangladesh y cuya estrategia fue prestar microcréditos a través del Banco de los Pobres (Grameen Bank) en asocio con el Grupo Telenor (una de las más grandes multinacionales noruegas de telecomunicaciones) a centenares de mujeres pobres para prestar servicios de telefonía celular. Pues bien, en la actualidad GP es el mayor operador de Bangladesh con más de 40 millones de suscriptores lo cual le reporta a Telenor ganancias mayores a 7.000 billones de coronas noruegas (una de las 10 monedas más fuertes del mundo).

Y estamos hablando de Bangladesh, país del que recientemente nos han llegado noticias por los continuos incendios en fábricas textiles con saldo de cientos de trabajadores muertos; en el que los costos laborales son muy bajos debido a la extrema pobreza de su población (el 60 por ciento del terreno está en manos del 16 por ciento de los propietarios) y a la precariedad de las condiciones en que laboran, situación que es aprovechada por empresas multinacionales que se han instalado allí para disfrutar de esta ventaja; un país cuya renta per cápita anual en 2010 fue de 590 dólares (cuando el promedio mundial era de 10.200 dólares), y en el que la mayor parte del alimento producido en el país es consumido en el extranjero, pues es un inmejorable negocio exportarlo a países industrializados.

Pues bien, el empresario Iqbal Quadir, quien fue recibido con mucho beneplácito entre los más de 1.500 asistentes al foro había declarado en entrevista previa ”si empoderamos a los pobres, no hay razón para no generar riqueza”, y en consecuencia con esto “si compañías como la que yo creé aparecieran en distintas industrias, los países en vías de desarrollo rápidamente se convertirían en países ricos”, afirmaciones que suenan muy bien, se reciben con gran júbilo por parte de un empresariado ansioso de incursionar en esos modelos de negocios emergentes que tanto beneficio económico les reporta. Ahí están los antecedentes y experiencias en telecomunicaciones y otros sectores, ahí está el campo para explorar inversiones (soluciones) financieras en vivienda, salud, y educación (negocios de la base de la pirámide social).

En conclusión, el foro sirvió para reafirmar que la alianza entre el sector financiero y el sector de servicios dirigida a gran cantidad de necesitados en el mundo, es realmente una exitosa estrategia que permite expandir los capitales de las ya robustas multinacionales a límites insospechados, pero dejémoslo claro, esto de ninguna manera es una forma de eliminar la pobreza sino de asegurarla. No puede obviarse una realidad palpable, la riqueza de pocos se ha edificado sobre la pobreza de muchos, o en palabras de John Bellers: “el trabajo de los pobres es la mina de los ricos”. Y eso lo sabe muy bien el exitoso Iqbal Quadir y quedó muy bien entendido entre quienes asistieron a tal foro.