Previendo el futuro cercano

El futuro inmediato nos depara infinidad de sorpresas. Los enlatados y los paquetes de  comida chatarra llenarán por completo los supermercados; la mayor parte de la gente se enviciará a esta moda, los más pudientes irán a los restaurantes y las cocinas hogareñas desaparecerán.

Libardo-García gallegoPor: Libardo García Gallego*
Veo por todas partes niños mancornados sobre el piso, el sofá, los muebles o las camas embelesados chateando o en guerras electrónicas infantiles contra violentos muñecos; no han logrado memorizar las tablas de multiplicar ni saben leer de recorrido ni les importa la ortografía dizque porque Google les sopla todo. A pesar de lo nerds en electrónica ignoran qué es un telegrama. Mis nietos tratan de enseñarme cómo se manejan de manera óptima los celulares, las tabletas y las aplicaciones. A mis años, ni con maestría en Informática, sería capaz de hacer lo que ellos, en igual tiempo.
Tampoco saben cómo se tira un trompo o se maneja un balero, ni juegan a las canicas, los corozos y los aros, ni a la lleva o chucha que llamábamos, desconocen los juegos infantiles de los años precedentes al ordenador. Quizás dentro de unos años tendrán que ir a experimentarlos en algún parque temático. Ojalá que a alguien le dé por hacerlo.
Mediante recorridos guiados a través de museos de historia natural (zoológicos y jardines) podrán observar algunos animales, así como hierbas y plantas comestibles y medicinales, reconocidas por los viejos, que han ido desapareciendo; si se apuran hasta podrían observar un bosque primario que algún creativo ambientalista logre conservar. Recomiendo visitar pronto a RECUCA (recorrido por la cultura cafetera) en el Quindío para que aprendan a cultivar y beneficiar el más importante cultivo colombiano, antes que desaparezca.
El futuro inmediato nos depara infinidad de sorpresas. Los enlatados y los paquetes de  comida chatarra llenarán por completo los supermercados; la mayor parte de la gente se enviciará a esta moda, los más pudientes irán a los restaurantes y las cocinas hogareñas desaparecerán. Con este objetivo se ha inventado la transgenética, no para alimentar sanamente a la humanidad. Por eso los ricos están comprando y robando las mayores extensiones de tierra. Los campesinos pequeños y medianos están en vías de extinción, pues no les queda otra opción para vivir que la informalidad. Habiendo acaparado las semillas, las tierras y las combinadas, con la ayuda de unos pocos técnicos, las multinacionales producirán toda la comida que demande la población que pueda adquirirla.
Lo que no vamos a ver, sobre todo en los países de menor desarrollo, es la disminución de la jornada laboral y el aumento de los salarios. Si bien la lúdica humana, el excesivo estrés y los nuevos aprendizajes, exigen más horas ocio, de reposo y de sueño, los dueños de los medios de producción seguirán siendo tacaños, miserables, con los trabajadores: prolongarán la jornada y disminuirán el salario. El ejército desocupado de reserva llegará al 80% o 90% de la población económicamente activa.
Los medios aumentarán su influencia, nos cansarán con la repetición de sus acomodadas verdades, obligándonos a pensar y actuar de acuerdo con las órdenes de sus amos, si queremos seguir siendo parte de la especie humana.
Como resultado del desmesurado crecimiento tecnológico, será inevitable el aaumento del desempleo, del hambre, de la pobreza, de la desigualdad, de las guerras, de la insalubridad, de las muertes. Es muy probable que disminuya el crecimiento vegetativo de la  población, pues vendrán mejores controles, nuevos conocimientos, menos prejuicios y será más exigente la crianza de los hijos. Pero, al contrario, las tasas de mortalidad se dispararán ad infinitum al ritmo que decrecerá el número de multibillonarios.
Tantas novedades deberían servir para generalizar la felicidad, mas el egoísmo humano no lo permite. Una nanominoría se adueñará del planeta y sus esclavos serán robots humanos. Para evitar tal apocalipsis se necesita un pueblo bien formado e informado, digno, autónomo, libre, pero con una educación tan mediocre. ¿Cómo? Estoy por aceptar que “todo tiempo pasado fue mejor”.

*libardogarciagallego@gmail.com