A lo mejor por allí empecemos a desenredar la madeja: nos hace falta más pensamiento y menos escarnio. El humor es siempre saludable y bienvenido como expresión de la inteligencia. Pero cuando se convierte en pulsión todo lo trivializa y pierde su poderosa carga contestataria.

 

GUSTAVO COLORADO IZQPor: Gustavo Colorado

Y nos volvió a suceder: quienes se consideraban ganadores en las redes sociales perdieron en las urnas. Y quienes aparecían como perdedores, al final resultaron triunfadores. Por estrecho margen, pero después de todo la mecánica electoral es asunto de números.

A las ocho de la mañana de hoy domingo 2 de octubre salí con mi mujer a votar por el Sí y le prometí a mi hija un nuevo amanecer. Le dije que a partir de ese momento muchas cosas empezarían a cambiar. Para convencerla, leí durante meses los acuerdos de paz de principio a fin y no encontré ninguna de las falacias propagadas por los promotores del No en el plebiscito. Todo lo contrario: se trataba de una negociación adelantada dentro del más puro pragmatismo político.

El pasado viernes tuve la ocasión de compartir un programa de Ecos 1360 Radio con dos mujeres: una excombatiente de las Farc y una víctima que perdió a su padre a manos de ese grupo insurgente. Al final, se abrazaron y expresaron su confianza en que ganaría el Sí. Esa escena acrecentó aún más mis esperanzas.

Ahora le debo a mi hija una explicación.

La más simple, la más maniquea de todas sería decirle que Colombia es un país conservador, católico y desmemoriado. Pero con eso no haría sino redundar en lo ya sabido.

La otra es más simple: endilgarle toda la responsabilidad a quienes no salieron a votar. Pero resulta que en esta tierra indolente la abstención ha alcanzado a veces el 70 por ciento. De modo que no estamos ante un fenómeno nuevo.

En realidad resulta que en nuestro país tenemos electores, pero no ciudadanos. Los primeros obedecen a impulsos, a prejuicios o a relaciones clientelares. En cualquiera de los casos el voto es profundamente interesado y egoísta. Los segundos, al sentirse parte de un proyecto común, evalúan su rol en la sociedad y ponen los intereses colectivos sobre los individuales. Los primeros atienden a caudillos. Los segundos, a razonamientos.

Hace poco leí en una encuesta que los colombianos pasan el 85 por ciento del tiempo libre en los Centros Comerciales. Y bien sabemos que esos sitios son lo más artificial y alejado de la realidad que existe en estos tiempos. ¿Y qué relación tiene eso con los resultados del plebiscito?

Pues eso: que no tenemos ciudadanos sino consumidores. Narcisos consagrados a tomarse selfies y a poner “Me gusta” incluso en los mensajes más atroces que circulan en las redes.

Ese es el otro punto: en las redes sociales abundan emociones, instintos, prejuicios, ideas fijas, odios y pasiones en 140 caracteres. Pero escasean la reflexión y el análisis.

Hace unas semanas noté con preocupación cómo un trabajo del caricaturista Matador se convirtió en bandera de los activistas virtuales: en el dibujo se mostraba al expresidente Uribe aplastado por el Sí. Y ese no es precisamente un mensaje de paz.

A lo mejor por allí empecemos a desenredar la madeja: nos hace falta más pensamiento y menos escarnio. El humor es siempre saludable y bienvenido como expresión de la inteligencia. Pero cuando se convierte en pulsión todo lo trivializa y pierde su poderosa carga contestataria.

No sé qué piense en su intimidad el presidente Santos. Tuvo en las manos la firma de la paz sin necesidad del plebiscito, pero sucumbió a sus veleidades de político y perdimos esta oportunidad.

Pero sí sospecho lo que deben estar sintiendo millones de campesinos desplazados, despojados y arrasados por la guerra, que vieron en estos acuerdos una salida a su pesadilla sin fin. No por casualidad, en las regiones donde ellos habitan, el voto por el Sí fue mayoritario.

Todos los colombianos. Los que votamos por el Sí, los que lo hicieron por el No y quienes no salieron a votar les debemos una explicación.

Como se la debo yo a mi hija y apenas alcancé a esbozar en esta entrada.

PDT: les comparto enlace a la banda sonora de esta entrada

https://www.youtube.com/watch?v=xTO5rSqFeag