KEVIN MARÍNRecuerdo que un preparador del Pre-icfes (¡esto es otra cosa!), nos dijo de la forma más directa y sin tapujos que el examen fue hecho para “limpiar todo el amontonamiento y sobrepoblacion de estudiantes que desean entrar a la universidad”.

Por: Kevin Marín

 Ahora que me encuentro en grado once, y que me veo obligado a presentar el examen ICFES, he querido investigar un poco sobre éste. Aquí va.

ICFES quiere decir “Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior” de aquí derivan sus siglas. La función primordial u objetiva es la de brindar la educación superior; pero al parecer esto se les ha olvidado, como se olvida todo. El ICFES, como objetivo principal, tiene el de examinar a estudiantes que están prontos a finalizar su bachillerato y no cumplen con unos requisitos básicos en algunas áreas del conocimiento  o como ellos lo llaman del saber de la educación superior.

El resultado de la prueba es tenido en cuenta por universidades de todo el país, que buscan atrapar estudiantes con los mejores promedios del examen -en cuanto a universidades públicas-. Las universidades privadas manejan todo de manera muy diferente: “No importa el puntaje, sólo tiene que tener el dinero para pagar”, dinero que supera los millones de pesos, por no decir demasiado. Sin embargo, algunas (muy pocas) universidades privadas tienen en cuenta el promedio de puntaje de cada estudiante. El ICFES maneja dinero hasta que se le queman las manos; sólo imaginen cuánto ganan por la tarifa que tiene que pagar cada estudiante del grado undécimo.  

¿Por qué se creó el examen? ¿Por molestar la vida a muchos estudiantes, como lo creen la mayoría? ¿Para  conocer el conocimiento adquirido por  los estudiantes del último año de bachillerato durante toda su estadía en la escuela y el colegio? La última  pregunta parece ser la más acertada y más emotiva, pues así la describe la página de este instituto dentro de sus objetivos en su portal web (icfes, mejor saber).

Recuerdo que un preparador del Pre-icfes (¡esto es otra cosa!), nos dijo de la forma más directa y sin tapujos que el examen fue hecho para “limpiar todo el amontonamiento y sobrepoblacion de estudiantes que desean entrar a la universidad”. Es decir, para excluir: que unos tengan las mejores oportunidades y otros se vean resignados al trabajo barato o la mediocridad de otras instituciones. Por lo que puede observarse, sin embargo, los estudiantes menos idóneos para la universidad son los que se alinean más al mercado laboral o la demanda en el país, es decir, mano de obra barata, más empleable y no profesional, y eso precisamente no es conocimiento, ni desarrollo social, ni desarrollo artístico y cultural. Un párrafo de una columna  del espectador del año 2011 plantea mejor lo que pienso:

“Es cierto: el país necesita fortalecer su educación técnica y tecnológica  Pero también es cierto que ni puede quedarse sin formación universitaria -Colombia no solo es pasión, también es ciencia- y por el otro lado, ni siquiera la formación técnica es tan flexible y transferible como se pretende”.

El Pre-icfes, como lo señalé arriba, “es otra cosa”, pero otra cosa de lo mismo: además de que nos toca presentar un examen en el que nuestras posibilidades de entrar a una universidad se ven oscurecidas o por lo menos restringidas de manera temporal, nos toca realizar otras actividades que según cuentas “garantizan nuestro acceso a la educación superior” por un periodo máximo de un año, o mínimo de uno o dos meses. Este proceso de Pre-icfes es más costoso; a veces el triple de lo que vale el ICFES si se quiere trabajar para obtener resultados positivos. Sino, se debe presentar el del colegio que es gratuito, pero eso sí “no nos haremos responsables de tu puntaje”.

Me pregunto y creo que con razón, ¿cuántas personas en este momento trabajan en instituciones que ofrecen ése tipo de “salvavidas” para el estudiantado? Lo peor del caso es que si usted hace el ejercicio de preguntarle a la mayoría de los estudiantes egresados de colegios cómo o de qué manera les sirvió el Pre-icfes, responderán con una sensación de tristeza: para nada. Y con obvias razones; en un año no se aprenderá todo lo visto durante más de una década de estudio. El problema puede residir en los “maestros” que brindan el Pre-icfes; muchos de ellos no deben de tener ni una pizca de conocimiento en matemáticas, física, química, ciencias sociales, inglés, que son las áreas del examen. ¡Y tienen el descaro de decirnos que es obligatorio y “ay, del que no venga”!   ¡Que ni me esperen!

Lo que más me molesta de todo este asunto es lo irritante y odioso que se vuelve todo alrededor de los profesores en relación con los estudiantes. Me explico: no han faltado las clases, exceptuando algunas,  en que no se hable del ICFES: “vamos a estudiar esto, porque en el ICFES lo preguntan”. “Este tema sí que es importante para sacar un buen puntaje”. “OBLIGATORIO, óiganme bien, OBLIGATORIO, que se presenten los sábados, quien no venga ya sabe cuál es su nota”. Además de que obligan, hay amenazas, que no deberían estar incluidas en un plan de trabajo que no tiene nada que ver con actividades escolares establecidas, en vista de que son extracurriculares. Pero no solo es eso, la idea es erradicar cualquier tipo de amenaza en las horas en que sí están establecidas las actividades escolares. 

Qué horror ¿el Pre-icfes obligatorio? ¡Ni más faltaba! No, el Pre-icfes no es obligatorio, es solo una estrategia  de los colegios y con razón, para que los estudiantes sin excepción alguna logren sacar un puntaje alto (los puntajes altos siempre son bajos, simplemente se les llaman así en correlación con el conjunto de los colegios) y logren así recibir auxilios del gobierno para necesidades u obras de cualquier índole que se necesiten en la planta física. Esto está muy bien, pero no de la forma autoritaria y sin tregua que nosotros los estudiantes tenemos que ver y sentir.

Tuve la desdicha de escuchar a un profesor diciendo que lo más importante del grado once era el ICFES y ¿qué nos da a entender? La respuesta es sencilla: ¡el bachillerato en sí, no nos sirvió para nada! (aunque esto es cierto, deberían por lo menos tener la cortesía de mentirnos). Estas frases me recuerdan al típico estudiante que simplemente se dedica al estudio cuando se avecina un examen y después de presentado ni se acuerda del nombre del tema visto. 

“Que el futuro académico de una persona, que es lo mismo que la vida profesional, dependan de un examen es terriblemente injusto”, dijo el director de una investigación de la Universidad Javeriana sobre las pruebas Saber. Los resultados de dicha investigación no fueron otros que los siguientes: un puntaje alto sacado en la prueba no garantiza un éxito académico en la educación superior, así como un puntaje bajo no significa un fracaso posterior.

Sin embargo, hay profesores que fuera de todo el círculo de amenazas y chantajes, procuran por el bienestar y el óptimo aprendizaje de sus estudiantes, continuando sus clases sin preocupaciones. El ICFES que venga solo.

¡Bueno, gente… a ganar el Andrés Bello!

Que la suerte esté con ustedes.

¡He descansado!