alvaro ramirezUn candidato tan completo y tan bueno como Oscar Iván Zuluaga, por quien yo sin dudas di mi voto en la Convención del Centro Democrático y que lleva más de un año y medio caminando por todo este país, no levanta vuelo.

Por: Álvaro Ramírez González

Un amigo mío medio despistado me acusa de dármelas de politólogo. Yo le escribí que ser politólogo es una profesión que yo no estudié. Como columnista y persona medianamente estudiosa e informada, lo que hago es interpretar hechos, acontecimientos, situaciones y cifras para ponérselos a mis lectores en un lenguaje muy sencillo para que los entiendan con facilidad y me anima, claro, un enorme interés pedagógico, que se describe como darle a mucha gente los conocimientos que yo de alguna manera conseguí.

Esta campaña Presidencial afectada por el nuevo mapa político es atípica, lenta, en cámara lenta, sin emociones. Santos va ganando sin que el país lo vea como un buen Presidente. Solo el 26% de los colombianos votaría por él. Con toda la maquinaria, con toda esa chequera y esa capacidad de comprar a los más leídos y vistos medios de momunicación esa cifra se ve muy mal. Pero Santos va ganando sin rival. Un candidato tan completo y tan bueno como Oscar Iván Zuluaga, por quien yo sin dudas di mi voto en la Convención del Centro Democrático y que lleva más de un año y medio caminando por todo este país, no levanta vuelo.

Decía hoy Zuluaga que “lo importante en las encuestas son las tendencias”. Eso es verdad cuando falta mucho. Pero no es tan cierto a 50 días de la primera vuelta presidencial. Hay tendencia, pero la cifra es muy baja para tan poco tiempo. De un momento a otro aparece Enrique Peñalosa, después de cinco derrotas y cuando nadie daba nada por él, con más de 2 millones de votos en una consulta interna. Impensable. Esos mismos votos sacó Álvaro Uribe y su centro Democrático. Y aparece sin explicación lógica Peñalosa, en segundo lugar, desplazando a Zuluaga para la primera vuelta y superando a Santos en la segunda. ¿Cuál es la explicación de este fenómeno?

Parece ser que las pasadas elecciones del Congreso mostraron tanta corrupción y porquería que el elector común y corriente se quiere alejar de los políticos. Y es entonces Peñalosa, aún ligado a los verdes, quien de alguna manera representa el voto independiente y desamarrado de esa fauna política que en vez de mejorar, en cada nueva elección saca nuevas modalidades de corrupción.

Allí parece estar la clave, porque Peñalosa no ha sacado un afiche ni ha visitado la provincia, ni ha empezado su campaña. Es un hombre con gran conocimiento de los conglomerados urbanos y nada conocedor del país nacional, agrícola, cafetero, ganadero, lechero, platanero, bananero, cauchero, cacaotero, papero, minero y coquero. Ahí radica mi preocupación. Pero, sobre todo, debemos derrotar a Santos, un muy malo, ausente, mal ejecutor, cosmético y hombre de muchos anuncios y muy pocas ejecuciones.

Si pasa de segundo en la primera vuelta, a pesar de ser amigo y tener el mejor concepto de Óscar Iván, será un placer acompañar a Enrique Peñalosa. Parece entonces que lo que se va a jugar en las próximas elecciones es si el Presidente lo van a poner los políticos o lo va a elegir el pueblo. ¡En 50 días lo sabremos!