Haciendo un análisis de la política actual, se concluye un cáncer a la vista cuya metástasis es el pueblo. Políticos locales con títulos falsos, otros fungiendo como “magisters” sin haber culminado y hablando de las altas cifras de deserción, siendo ellos mismos desertores. Se quieren victimizar, atacan en los debates y luego salen a decir que son los más atacados.

 

Por: Hernán Augusto Tena Cortés

Haciendo un análisis de la política actual, se concluye un cáncer a la vista cuya metástasis es el pueblo. Políticos locales con títulos falsos, otros fungiendo como “magisters” sin haber culminado y hablando de las altas cifras de deserción, siendo ellos mismos desertores. Se quieren victimizar, atacan en los debates y luego salen a decir que son los más atacados.

A nivel nacional, curules cuyos titulares están presos o prófugos. En los medios, durante más de 24 horas titula la noticia de una dama escapándose por una ventana y deslizándose por la “cinta roja” como aquel libro de Carmen Posada. Otro nicho de personas, no para de hablar de la cita que tiene con la justicia quien parece ser una deidad para millones de nacionales

Así vemos cómo esa máscara de la muerte roja llamada política termina matando a millones de “Prósperos” que tratan de combatirla; mientras que noticias muy importantes son invisibilizadas. Sectores políticos de oposición también apropiándose de lo ajeno, creyendo que los recursos del Estado son infinitos. Sindicatos cayendo en las mismas prácticas del gobierno y justificándolas para disfrazarlas de diferentes. Funcionarios del Estado cobrando horas extras o salarios sin cumplir con sus funciones. Ciudadanos del común atentando contra infraestructuras o saqueando los sistemas de transporte integrado, la lista podría seguir quizá “ad infinitum”.

Esta es la realidad de un país en el que millones de habitantes carecen de pertenencia por lo público, desconocen las verdaderas funciones de los dirigentes y estos últimos se aprovechan de la nobleza del pueblo. Es la realidad que cada cuatro años un grupo muy selecto de ciudadanos intenta cambiar y al morir en el intento, si tiene buena suerte, termina optando por recoger sus pertenencias y abandonar el territorio en búsqueda de un mejor futuro, pero en el peor de los casos termina haciendo historia en la lista de líderes sociales que pasó a mejor vida.

En síntesis, la política en Colombia sí es un cáncer, pero la metástasis es el pueblo que permite que la primera no cambie y que contribuye al detrimento de otros campos. Finalmente, se invita a realizar de manera individual una reflexión alrededor de quiénes somos, a qué vinimos y para dónde vamos.

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