Se suponía que los contradictores tendrían algo preparado. Decían la Paz sí, pero así No. Está bien, ahora que ganaron los del No, vengan que queremos escucharles su plan. Estos acuerdos de La Habana no, esperamos que digan: aquí hay una propuesta, una agenda, unos puntos, unas comisiones, unos estudios.
ANDRES CALLE (MAMBRE)Por Andrés Calle
Es un hecho, los del SÍ no estábamos preparados anímicamente y no teníamos plan B. No lo teníamos, de pronto de manera ingenua, porque no nos parecía sensato que la gente rechazara la paz. Pero no creo que fuera por puro triunfalismo. Más que triunfalismo, había euforia, cierta confianza y de pronto nos dormimos. No lo teníamos, porque, era claro que había un proyecto de país, una deliberación de filigrana, hecha por un equipo de lujo que nos representaba.
Y pensábamos que el otro proyecto era el del pasado, el de la derecha extrema y el de mantener los privilegios y los intereses económicos de uno pocos, las elites de siempre, los politiqueros y los ricos, los terratenientes, los ganaderos, etc., los del centro del país y los de las ciudades. Esto queda reflejado en el mapa de votantes.
El otro proyecto es en el que hemos vivido, pero que se puede empeorar con un populismo de extrema derecha, con una constituyente y, peor, con la reelección del que nunca debió ser reelegido.
El plebiscito era: sí o no, los acuerdos completos o nada. Pero, bueno, hay una ventana, queda claro que si triunfaba el No, el pueblo puede promover los acuerdos. Habría que ver cómo y todos los riesgos que esto trae. También pueden quebrar el florero y volver a empezar.
Se suponía que los contradictores tendrían algo preparado. Decían la Paz sí, pero así No. Está bien, ahora que ganaron los del No, vengan que queremos escucharles su plan. Estos acuerdos de La Habana no, esperamos que digan: aquí hay una propuesta, una agenda, unos puntos, unas comisiones, unos estudios.
Y No, no tenían nada preparado. Los vemos improvisando, inventando qué decir a última hora, o repitiendo lo que ya está en los Acuerdos de La Habana. En qué quedamos.
Los del Sí no pueden impugnar un resultado democrático. Es impresentable. Podemos patalear, pero es inútil y es una incoherencia.
Sale Timochenko y dice que los Acuerdos no tienen valor jurídico (porque los rechazaron con el No). Pero sí tienen valor político. Porque tienen garantes y porque ellos ahora tienen reconocimiento político, son actores políticos. En ese escenario estamos, la suerte de todo un país entre los Uribistas y las FARC.
Eso fue lo que escogieron los del No. Los del Sí estamos abatidos y esperando en qué queda este pulso.
Como decíamos, pueden quebrar un florero y todo se malogra, o se crea un caos tal que entonces la gente saldrá a pedir caudillos y fuerza bruta.
¿Será que los que votamos el Sí estamos firmes en defender la Constitución, como si estuviera vivo Carlos Gaviria Díaz? Veremos.
Que negocien lo que sea, ya ganaron y vendrán a poner sus condiciones. Pero que no nos vengan a disfrazar una Constituyente, para que se abra la posibilidad de la tercera reelección del que nunca debió ser reelegido.
En éstas estamos, mientras en las regiones más dolidas perdieron su Sí y mientras la guerrillerada está en un paréntesis, entre 6 millones de colombianos que no los quieren ni ver y los quieren juzgar, y un monte negro que los llama.