En no recuerdo qué año viajé a Córdoba, veía bosques y bosques por todo lado, veía teca en: Planeta Rica, Pueblo Nuevo y Montería. No me pregunten cómo, pero yo saltaba a meditar a esas fincas.

 

Por / Camilo Villegas

A veces, los titulares de prensa no dejan ver la noticia, del mismo modo que los árboles impiden ver el bosque. Vean este (titular) sacado de un medio de información cualquiera: «Así logró Smurfit Kappa convertirse en líder del reciclaje y la reforestación». De acuerdo, usted sabe que Smurfit Kappa es una productora de papel, que la reforestación es una repoblación de un terreno con bosques (damos por supuesto que estamos de acuerdo en lo que es un bosque).

Pero imagine que acaba de venir de Montería, ciudad de bosques, o sea, del paraíso y que lo primero que lee en las noticias es que así logró Smurfit Kappa convertirse en líder del reciclaje y la reforestación. A mí, personalmente, no me cuesta nada imaginar un bosque. Se me han ido al cuerno cosas más importantes en la vida, pero no te acostumbras nunca. Piense, si no, que viaja usted al eje cafetero y que donde debía haber un árbol no hay nada, sólo un vacío cósmico, un abismo al otro lado del cual se encuentra la extinción de las plantas. A ver cómo saltas de un árbol a otro sin romperte la crisma.

En no recuerdo qué año viajé a Córdoba, veía bosques y bosques por todo lado, veía teca en: Planeta Rica, Pueblo Nuevo y Montería. No me pregunten cómo, pero yo saltaba a meditar a esas fincas. Aquellos campos constituyen gran parte de la paz que he logrado recolectar a lo largo de la vida. Y no ha habido recicladoras de cartón capaces de lograr ni siquiera acercarse un poco a tal experiencia.

Por eso tengo un recuerdo especial de las Reforestadora El Tesoro y de su fundador: Pedro Ojeda Visbal, un recuerdo casi espiritual. Los recuerdo como ese lugar en el que puedes entrar y quedarte a vivir. Cada noche, a las doce, imagino que cierro la puerta del día que muere y abro la del que empieza a vivir. Si de pequeño odiaba la meditación, ahora me parece el mejor escape.

A veces fantaseo con la posibilidad de irme a vivir a Montería, trabajar en el campo, vivir de sus tierras (ventajas de los que no somos empleados). Los bosques del eje cafetero son hoscos, desolados, quizá por eso lo que necesitan es poner en práctica técnicas de la pionera Reforestadora El Tesoro. Pero no es probable que lo consigan con la ayuda de recicladores de papel. El papel está bien para escribir poesía los domingos por la tarde. Desde aquí les digo que contraten a Pedro Ojeda Visbal, el poeta de Córdoba. Si pueden ya mismo, mucho mejor. Adiós.