La relación entre cantidad de estudiantes por maestro en las instituciones educativas en Colombia debe ser en promedio de 32 en las zonas urbanas.

 

Por / Brandon Stefan Martínez González

La propuesta de la ministra de Educación, María Victoria Angulo González, de retornar a las clases presenciales de manera gradual bajo un modelo de alternancia, que fue consignada en un documento de sesenta páginas emitido el pasado mes de junio por esa cartera.

En él se planteaba que los estudiantes de colegio volvieran paulatinamente a recibir clases de manera presencial a partir del primero de agosto, no es viable por varias razones, ya que, por lo menos en los colegios públicos del país, no están dadas las condiciones.

Dentro de la propuesta emitida por el Ministerio de Educación se plantean normas de bioseguridad como la distancia mínima de dos metros entre los estudiantes dentro de las instituciones educativas, el uso obligatorio del tapabocas de manera permanente durante la jornada académica, evitar que los alumnos compartan cualquier implemento para su proceso de aprendizaje como lapiceros, lápices, entre otros. Además, se estipula que unos estudiantes asistan a clase, mientras otros las reciben de manera virtual.

Sin embargo, la confrontación entre la norma escrita en el papel y la realidad deja en su resultado la evidencia de que en las instituciones educativas de carácter público de Colombia hay problemas de infraestructura, gran cantidad de estudiantes por maestro y exceso de carga laboral sobre la figura de los profesores.

En primer lugar, las instalaciones de un amplio número de colegios públicos en el país son obsoletas, ya que algunos fueron construidos hace más de cincuenta años; lo cual ha llevado a que en zonas como Antioquia haya hacinamiento escolar y se sobrepase el número máximo de estudiantes por salón establecido por el Ministerio de Educación en 2015 que para pre-jardín es de 15 personas, para jardín es de 20, para transición es de 30 y para básica y media académica es de 40 alumnos.

Según el exalumno Juan Zapata*, egresado en 2019 de la Institución Educativa Lusitania Paz de Colombia, ubicada en el corregimiento San Cristóbal de Medellín, en su salón de once hubo entre 45 y 50 estudiantes durante el año académico, cifra que supera el límite de alumnos por aula de clase propuesto por el Ministerio de Educación, situación que, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo publicado en 2017 disminuye el rendimiento académico de los alumnos y hace que sea casi imposible cumplir con el distanciamiento de dos metros estipulado en la propuesta de la ministra Angulo González.

De acuerdo con el decreto 3020 del 2002, la relación entre cantidad de estudiantes por maestro en las instituciones educativas en Colombia debe ser en promedio de 32 en las zonas urbanas, lo cual, a la luz de lo esbozado anteriormente, no se cumple en un amplio número de instituciones educativas de carácter público en el país, en las que, según un informe emitido por el DANE en 2018, se matricularon 7,9 millones de estudiantes en todo el territorio nacional para ser atendidos por menos de 320.000 profesores.

En ese mismo orden de ideas, la propuesta de la ministra de Educación no es viable porque la cantidad de profesores de las instituciones educativas de carácter público no es suficiente para garantizar que los estudiantes cumplan con las normas de bioseguridad, como el uso del tapabocas durante toda la jornada académica, el lavado frecuente de las manos, ni el uso exclusivo de útiles escolares por parte de cada alumno, entre otras cosas, por la falta de disciplina, que es una característica propia de la adolescencia en la cual se encuentra un alto número de educandos.

Aunque la propuesta presentada por la ministra es que unos estudiantes asistan un día mientras sus compañeros reciben clases de manera virtual y viceversa, los colegios públicos no están equipados con la tecnología suficiente para transmitir las clases dictadas desde la escuela; para que los alumnos que están en la casa tengan la garantía de acceder a una educación con la misma calidad que aquellos que asisten de cuerpo presente al aula de clase.

Sobre el modelo de alternancia, la licenciada y magíster en educación Laura Mendoza*, que trabaja como docente de bachillerato en un colegio del noroccidente de Medellín, comentó que “los profesores que estamos laborando en la modalidad virtual estamos en una situación de trabajo excesivo, ya que ocupamos más de las horas que nos corresponde a la semana, y si bajo la propuesta que se hizo de retornar unos chicos y otros no, tenemos que atender a estudiantes en la presencialidad y otros en la virtualidad, el docente no da para tanta carga de trabajo”.

Según el decreto 1850 de 2002, los profesores de básica secundaria y media como Mendoza deberían trabajar 22 horas semanales; sin embargo esta norma no se cumple en el modelo de virtualidad bajo el que están trabajando, ya que tienen jornadas laborales diarias de hasta 17 horas, aunque en el formato de reporte de teletrabajo de los docentes está estipulado que firmen 22 horas laborales semanales. ¿Cuál sería entonces la cantidad de horas de trabajo diarias de estos profesionales bajo el modelo de alternancia planteado por el Ministerio de Educación?

Todo esto sin tener en cuenta que un amplio número de padres de familia no están dispuestos a mandar a sus hijos a los colegios, ya que consideran que son espacios en los que no se pueden cumplir las normas de bioseguridad, lo cual hace que sean focos de contagio para sus hijos y sus familias.

Incluso, hay alumnos que no quieren regresar a los colegios, como Michelle Muñoz, estudiante de grado décimo de la Institución Educativa San Antonio de Prado de Medellín, quien afirma que “pienso que sería un riesgo muy grande, porque si unos nos cuidamos y otros no, no valdría la pena volver, ni el esfuerzo que hemos hecho por cuidarnos”.

El modelo de alternancia propuesto por la ministra María Victoria Angulo González para el retorno a las clases a partir del primero de agosto no es viable porque varias secretarías de educación -como las de Antioquia, Medellín y Atlántico- han dicho que por este año no retornarán a la presencialidad, entre otras cosas por el vertiginoso aumento del número de casos positivos de Coronavirus en Colombia durante las últimas semanas, lo cual hace que regresar a los colegios sea borrar con el codo lo que se hizo con la mano.

Aunque la educación virtual ha sido un reto para todos los actores involucrados en ella en los colegios públicos del país, debido a las dificultades técnicas de conexión, sobrecarga académica y sobrecarga laboral, por el momento y debido a la situación de salud pública que vive el país es la única opción que se tiene a la mano para garantizar la salud y el derecho a la educación. Por lo tanto, la propuesta del Ministerio de Educación del retorno gradual a las aulas de clase a partir del primero de agosto es inviable en este momento.

*Nombres cambiados por petición de la fuente.