MARGARITA CALLE-1Queremos imaginar que esta primera novela pereirana tendrá lectores jóvenes, dispuestos a dejarse llevar por una delicada historia de amor, en la que, sin duda, brotan las primeras lágrimas de nuestra educación sentimental.

Por: Margarita Calle

 Era 1926 cuando Alfonso Mejía Robledo decidió publicar en París, en la Casa Editorial Franco-Iberoamericana, su primera novela, luego de que obtuviera un honroso lugar en un concurso literario hispanoamericano. Mejía Robledo, natural de Villamaría, Caldas, no era un neófito en asuntos literarios. Ya había publicado libros de poesía, uno en Panamá, Horas de paz (1919) y otro en Pereira, El poema de mi vida (1920), diseñado en la Imprenta Nariño, ese mítico taller de impresión que le permitió a Pereira entrar en los avatares de la modernización, pues allí la ciudad fortaleció el ejercicio de la prensa escrita, luego de que un comerciante, don Emiliano Botero, instalara en 1903 una modesta imprenta en la que dio vida a dos periódicos de pequeño formato: El Pijao (1903) y El Esfuerzo (1905). Así se dio inicio a la representación de la vida cotidiana del poblado por vía del relato del acontecer diario.

Como corresponde al rol de las élites ilustradas latinoamericanas, Mejía Robledo fue un notable comerciante y luego un reconocido caballero dedicado a labores diplomáticas en Centro América, en representación de su país. La vida de este escritor es destacable, si se suma la serie de obras literarias que publicó y los proyectos que impulsó en Pereira, su ciudad adoptiva. Por eso no fue sorpresa que Mejía Robledo fuera el responsable del guión cinematográfico que motivó la labor de Máximo Calvo en la película silente Nido de cóndores (1926), y el gestor de varias exposiciones industriales que afianzaron la imagen de la ciudad a nivel nacional.

Mejía Robledo fue el iniciador del género de la novela en Pereira y quizá el primer intelectual y artista que surgió en nuestro medio, de acuerdo con la amplia investigación que hicieran los escritores César Valencia y Rigoberto Gil, ambos profesores de la Universidad Tecnológica de Pereira. Una investigación o estudio crítico que sirve de abrebocas a la reedición de la novela Rosas de Francia, que acaba de publicar, en coedición con la Universidad Tecnológica de Pereira, el Sello Editorial Red Alma Mater, en su bella y necesaria colección “Clásicos Regionales”, donde ya se han reeditado obras esenciales como Cóndores no entierran todos los días (2009) de Álvarez Gardeazábal, Risaralda (2010) de Arias Trujillo, antología Cuentos del Tolima (2010) y la Obra poética de Baudilio Montoya (2012).

 La bien cuidada reedición de la novela Rosas de Francia, que exhibe en su carátula un llamativo collage de la artista Viviana Ángel, de su serie “Pereira en pequeños formatos”, contó además con la participación de Miguel Álvarez de los Ríos como prologuista; Jesús Calle en el montaje y la diagramación, y Luis Miguel Vargas, coordinador editorial de la colección, quienes se empeñaron en entregarle un buen regalo a la ciudad que celebra su sesquicentenario de vida oficial.

 Esta narración de largo aliento teje una historia entretenida, escenifica el delirio de unas vidas contadas bajo el esplendor del romanticismo. Mejía Robledo imaginó la vida del poeta Ricardo y su amada Lucila Pinar. Imaginó además un pueblo, Manzanares, y soñó y sufrió el drama de una pasión adolescente, no muy lejos de la pasión decimonónica que protagonizaron, trágicamente, Efraín y María en El Paraíso. Queremos imaginar que esta primera novela pereirana tendrá lectores jóvenes, dispuestos a dejarse llevar por una delicada historia de amor, en la que, sin duda, brotan las primeras lágrimas de nuestra educación sentimental.