juan esteban jaramillo osorioUna vez que se retoma la calma, que pasa el momento airado, llega ese síndrome del olvido que caracteriza al buen colombiano de a pie.

Por: Juan Esteban Jaramillo Osorio

Por estos días, el país virtual se ha movido de tal forma que uno pensaría que una revuelta que sacuda los cimientos de la nación es inminente, pero por lo pronto la única revuelta que aconteció fue la celebración por la ya soñada clasificación al mundial de Brasil después de 16 años. Con ello todo está bien, así no lo esté.

Los representantes “políticos” del país han demostrado ser tan nefastos como incompetentes, muestra de ello son los despropósitos y descachadas de nuestros “honorables dotores” que simplemente, más que orgullo, dan es vergüenza, asco incluso para algunos otros. Pero más doloroso es saber que todos los ciudadanos de a pie han colaborado para que esto suceda.

Y es que desde tiempo he escuchado a los mayores comentar que siempre es lo mismo; que son los mismos HPs (no Honorables Parlamentarios) que siempre roban, que nunca hacen nada, etc., pero entonces qué se hace, qué se hizo al respecto, al parecer nada.

 Ahora, las nuevas generaciones que son tan activas, tan dinámicas y tan proactivas, han decidido irse contra estos hombres de piel seca (como el lagarto de Lubriderm) pero solo desde la escena virtual, otros han intentado ir más lejos y ponen sus rostros en carteles que luego fusilan a punta de tomates, pero y luego qué; la sesión de la cuenta de cierra, el cartel se quita, los empleados de aseo limpian, y los campesinos ven que lo que les costó cultivar se pierde tan injustamente como las semillas de arroz en el basurero de Campoalegre. Que triste paradoja, pensaría uno, desperdiciar la comida así con todo lo que se puede hacer con unos buenos tomates. Y luego, entonces, qué pasa, qué sucede, al parecer nada.

El caso es que el próximo año hay elecciones del cuerpo ejecutivo y legislativo, y allí sucede algo muy curioso; por lo pronto, ya muchos se aprestan a iniciar sus campañas políticas. El Partido Conservador, por ejemplo, ha propuesto a Roberto Gerleín como cabeza de lista al senado (siempre me he preguntado cómo es una campaña política de este personaje, más, quién es el osado director de publicidad y el valiente que trabaja en su imagen), y así muchos otros empezarán a hacer de las suyas, tal vez luego contestemos esa llamada que nos diga:

“Porque los amigos siempre están allí en los momentos más importantes, porque siempre existe el apoyo entre ellos, porque siempre todo puede ser mejor: vote por (coloque el nombre de su candidato aquí)

Será que, como siempre, nos les comeremos el cuento, con todo lo que han hecho ¿será que si?

Bueno, me refería al síndrome del olvido porque siempre ha sido así, suceden las cosas, hacen las cosas y por extraño que parezca, siempre quedan elegidos, es por eso quiero proponer el siguiente ejercicio:

Conteste con sinceridad “sí” o “no” a las siguientes preguntas.

Votaría usted en las próximas elecciones por:

  • Personas que no leen (leyes de justicia, decretos y demás documentos de orden e interés público).
  • Personas que hacen alianzas políticas non sanctas (intereses en el sector salud, religioso y personal).
  • Personas que han estado señaladas de legislar a favor de intereses oscuros y mezquinos (prebendas, contratos, coimas y alianzas con personas y grupos armados ilegales [ya se viene la bracrimpolítica, y eso que no termina todavía la parapolítica, ni la gatapolítica y demás])
  • Personas que sin asistir a plenarias ganan más dinero del que usted o yo podremos ganar honestamente (la mayoría del congreso y del senado de Colombia que son los que siempre criticamos).
  • Personas que le dan más importancia a sus creencias que a las leyes que deben respetar y servir (gaga uso de su memoria aquí. Gracias).
  • Personas que porque tienen un cargo político se creen intocables a los controles y retenes de las autoridades.
  • Personas poco preparadas para ejercer cargos públicos y proponer leyes progresistas, modernas y útiles para los ciudadanos de bien.
  • Partidos políticos responsables de inscribir en sus filas a personas siniestras y poco competentes para ejercer cargos públicos (verdes, rojos, azules, amarillos, anaranjados, floripepiados, combinados, centros democráticos, etc.).
  • Partidos políticos sin manual de ética (del caso en que el partido político de gobierno nunca se ha pronunciado, ni lo hará, por todos sus miembros salpicados por parapolítica, corrupción y demás escándalos protagonizados (véase acueducto de Yopal, sólo por mencionar uno de tantos)).
  • Varones políticos responsables de los pésimos manejos en las ciudades (Ámbito local: Con el robo de frente que ha significado la calle de la fundación, el fracaso del sistema de transporte masivo MEGABUS, el alto costo del transporte público, el intento de robo con la modernización del aeropuerto, las arbitrarias y poco prácticas medidas de autoridad de la ciudad, el embolate de las acciones de Telefónica, el fiasco de la celebración central del sesquicentenario (genial el homenaje de la ciudad a la cultura traqueta con la cabalgata) y la sensación de que en Pereira las cosas no andan bien; votaría usted por los títeres que propongan Soto, Patiño Amariles, Carmona, Merheg, Ángel, Portela y demás titiriteros políticos).

Es molesto tener que decir cosas que incomodan a los demás, pero precisamente se hace porque el síndrome del olvido que padecen muchos colombianos, ha permitido que lo que tanto critican permanezca allí. Lo curioso de esto es que para “extraña fortuna” del colombiano, todavía está en su mano la intención de cambiarlo, tiene en últimas el voto y salvo las cosas sigan igual, podría pensarse en lo siguiente:

  • Toda la lora que se da de indignación en redes virtuales no sirve para nada (un estado en Facebook puede tener un “me gusta”  por Sebas en Bogotá, Tati en Medellín, Fede en Cali y Nata en Pereira, pero de nada sirve para don Nepomuceno en Chitagá (Boyacá) quien está más pendiente de su cultivo de papa que de un “estado”
  • El que estampillen tomates hacia las fotos de políticos no cambia nada, solo muestra el descaro de desperdiciar comida en un país donde la gente se muere de hambre, además con ello los políticos no van a renunciar, recuerden que el poder compensa el que a alguien no lo quieran (que importa si sus fotos están llenas de tomate, si total siguen legislando como les conviene).
  • Los políticos seguirán comprando votos a punta de 30 mil pesos, tamal y lechona.
  • Quién sabe qué deba pasar para que la gente se rebote y haga caer los cimientos de la estructura de la nación.
  • Me duele decirlo de esta forma, pero no me gustaría creer que el colombiano, fuera de ser pobre y godo, también es bruto, estúpido y desmemoriado (el colombiano es un personaje que llevo en la buena, por extraño que parezca).

Solo en Colombia pasan las cosas que nos merecemos, al parecer por no tener buena memoria. De tenerla, no pasarían las tragedias que solo pasan aquí y tal vez pudiésemos evitar que pasen, en el futuro, cosas mucho peores.