FABIAN MORALES (IZQ)Por: Fabian Osorio Morales

Por estos días en el que el país disfruta de las buenas actuaciones de la selección Colombia en el mundial, y el gobierno de Santos reparte mermelada a  nombre de la paz, también suceden otros hechos relevantes para la nación.

En el mes de Junio ha quedado hundido en el congreso el  TLC  con Corea del Sur al no superar el tercer  debate en la cámara de representantes. El tratado en mención no es tan  beneficioso  como lo ha dibujado Santos y su equipo de gobierno, quienes han argumentado  que el  país va a poder exportar bienes que Corea no produce, así como se podrán importar  productos que acá no se generan.  Sin embargo,  el acuerdo comercial  empieza a tomar forma perjudicial  cuando comparamos las condiciones de cada país y nos damos  cuenta la potencia ante  la cual se enfrentará Colombia.

Corea tiene en estos momentos un desarrollo industrial similar al  de EEUU, y  sus trabajadores en este sector tienen una productividad del 7 % anual, además son el cuarto  exportador mundial de productos textiles y de confecciones,  y en estos momentos son nada más y nada menos que la décimo tercera  economía mundial, también son sextos en producción de equipos electrónicos como televisores digitales, reproductores MP3 o teléfonos móviles. También son los quintos productores de autopartes y su  fabricación de vehículos anual es de 4,5 millones de unidades.

Mientras tanto  Colombia tiene una economía  tres veces menor que la coreana, a su vez  la productividad de nuestros trabajadores es  cuatro  veces menor  y la producción de vehículos no supera los 100.000 al año. Aparte de eso, la abandonada industria nacional  textil y  de  electrodomésticos  (fabricantes de neveras, lavadoras etc) es débil comparada con la de los asiáticos.  Muestra de ello se daría por los bajos impuestos que los coreanos pagarían por ingresar sus productos a Colombia. Así  los electrodomésticos fabricados en el país no tendrían como competir con los extranjeros poniendo en riesgo más de 200 mil empleos. El mismo riesgo corre el sector textil, el cual cuenta con aproximadamente 450 empresas fabricantes y 10 mil empresas de confecciones generadoras de más de 120 mil empleos

Por otro lado las supuestas exportaciones de  productos agrícolas a Corea  que el gobierno ha  utilizado  para engatusar a la opinión pública,  termina convirtiéndose en un anzuelo  donde el espíritu emprendedor de los exportadores nacionales se estrellará contra la enorme muralla  de las normas fitosanitarias que  nuestra materia prima difícilmente superará para acceder a su mercado, además sus necesidades de consumo no están libres, por el contrario, se  encuentran ocupadas  por naciones  de   la Unión Europea, China , Japón etc, quienes desde hace varios años proveen a Corea de carne, arroz, entre otros.  Por tal motivo es todo un despropósito colocar a competir  la industria y el agro de las dos naciones, donde obviamente la colombiana sería la más afectada.

En el departamento de Risaralda por ejemplo, el sector de confecciones genera más de 12 mil empleos entre directos e indirectos y si se llegará  a probar este TLC muchos empleos y empresas de confecciones  y textiles podrían desaparecer. Lo anterior sumado a diversos sectores de la industria que también se verían perjudicados, generaría a nivel nacional un aumento del 1 % en la tasa de desempleo. 1

Sin embargo,  el enorme trabajo de denuncia y divulgación de la problemática  por parte de empresarios, trabajadores académicos y congresistas obtuvo sus frutos,  y el TLC  con Corea se queda sin piso en el congreso. Aunque es un logro momentáneo, deja un gran precedente de unidad entre trabajadores y empresarios  que a pesar de sus diferencias, tuvieron la madurez de no caer en posturas reaccionarias, ni infantiles, sino que lucharon juntos para defender los intereses de la nación

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