Por estos días en el que el país disfruta de las buenas actuaciones de la selección Colombia en el mundial, y el gobierno de Santos reparte mermelada a nombre de la paz, también suceden otros hechos relevantes para la nación.
En el mes de Junio ha quedado hundido en el congreso el TLC con Corea del Sur al no superar el tercer debate en la cámara de representantes. El tratado en mención no es tan beneficioso como lo ha dibujado Santos y su equipo de gobierno, quienes han argumentado que el país va a poder exportar bienes que Corea no produce, así como se podrán importar productos que acá no se generan. Sin embargo, el acuerdo comercial empieza a tomar forma perjudicial cuando comparamos las condiciones de cada país y nos damos cuenta la potencia ante la cual se enfrentará Colombia.
Corea tiene en estos momentos un desarrollo industrial similar al de EEUU, y sus trabajadores en este sector tienen una productividad del 7 % anual, además son el cuarto exportador mundial de productos textiles y de confecciones, y en estos momentos son nada más y nada menos que la décimo tercera economía mundial, también son sextos en producción de equipos electrónicos como televisores digitales, reproductores MP3 o teléfonos móviles. También son los quintos productores de autopartes y su fabricación de vehículos anual es de 4,5 millones de unidades.
Mientras tanto Colombia tiene una economía tres veces menor que la coreana, a su vez la productividad de nuestros trabajadores es cuatro veces menor y la producción de vehículos no supera los 100.000 al año. Aparte de eso, la abandonada industria nacional textil y de electrodomésticos (fabricantes de neveras, lavadoras etc) es débil comparada con la de los asiáticos. Muestra de ello se daría por los bajos impuestos que los coreanos pagarían por ingresar sus productos a Colombia. Así los electrodomésticos fabricados en el país no tendrían como competir con los extranjeros poniendo en riesgo más de 200 mil empleos. El mismo riesgo corre el sector textil, el cual cuenta con aproximadamente 450 empresas fabricantes y 10 mil empresas de confecciones generadoras de más de 120 mil empleos
Por otro lado las supuestas exportaciones de productos agrícolas a Corea que el gobierno ha utilizado para engatusar a la opinión pública, termina convirtiéndose en un anzuelo donde el espíritu emprendedor de los exportadores nacionales se estrellará contra la enorme muralla de las normas fitosanitarias que nuestra materia prima difícilmente superará para acceder a su mercado, además sus necesidades de consumo no están libres, por el contrario, se encuentran ocupadas por naciones de la Unión Europea, China , Japón etc, quienes desde hace varios años proveen a Corea de carne, arroz, entre otros. Por tal motivo es todo un despropósito colocar a competir la industria y el agro de las dos naciones, donde obviamente la colombiana sería la más afectada.
En el departamento de Risaralda por ejemplo, el sector de confecciones genera más de 12 mil empleos entre directos e indirectos y si se llegará a probar este TLC muchos empleos y empresas de confecciones y textiles podrían desaparecer. Lo anterior sumado a diversos sectores de la industria que también se verían perjudicados, generaría a nivel nacional un aumento del 1 % en la tasa de desempleo. 1
Sin embargo, el enorme trabajo de denuncia y divulgación de la problemática por parte de empresarios, trabajadores académicos y congresistas obtuvo sus frutos, y el TLC con Corea se queda sin piso en el congreso. Aunque es un logro momentáneo, deja un gran precedente de unidad entre trabajadores y empresarios que a pesar de sus diferencias, tuvieron la madurez de no caer en posturas reaccionarias, ni infantiles, sino que lucharon juntos para defender los intereses de la nación


