SIN IVA SÍ, PERO NO ASÍ

Parece un chiste de mal gusto que el presidente, a principio de semana, se pronunciara contra las aglomeraciones causadas por manifestantes que salieron a las calles a exigir sus derechos, condenándolos como vándalos.

 

Por / Alejandro Durango Cano

El 7 de diciembre del 2019 el presidente Iván Duque presentó la propuesta de los 3 días sin IVA como una medida que impulsaría la economía del país. La propuesta, sin duda, es atractiva  para las  personas que pueden comprar todo tipo de artículos aprovechando el descuento del IVA;  lo que no es lógico ni mucho menos oportuno, es ejecutar esta propuesta en pleno pico de una pandemia.

Precisamente, cuando el pico de contagio, el día anterior, superaba los 3000 infectados en un solo día. Y según datos de ayer, 98 personas murieron por la covid-19 durante la jornada de compras, la cifra más alta desde que empezó la pandemia.

El primer día de los tres exentos de impuesto, las personas no se hicieron esperar, los medios registraban largas filas para ingresar a los establecimientos de comercio; se dejaron de lado aquellas regulaciones que se venían implementando para salvaguardar la salud de los ciudadanos, al parecer hoy lo más importante es  que usted lleve consigo una tarjeta de crédito.  Pero, entonces, ¿dónde quedó la muy nombrada conciencia ciudadana? ¿Han sido en vano estos tres meses de aislamiento?

Sin IVA, sí, pero no así. La indisciplina social se puede traducir en  un incremento de  los contagios para esta semana y en las próximas. Será que alguien pensó en la injusticia con el personal de salud que ha estado haciendo su mejor esfuerzo, incluso arriesgando sus vidas para combatir este virus; que los irresponsables  en su afán de consumo dejen a un lado su bienestar y le den una mayor prioridad a otros asuntos y no a la salud, que  por el momento es  algo que nos compete a todos.

En público, al personal de la salud se  le hacen ovaciones y se le aplaude, pero después, con este tipo de acciones, se deslegitima todo el trabajo que venían haciendo. ¿De qué vale su trabajo?  A todo esto hay que sumarle el descaro de algunas tiendas y almacenes que subieron los precios de sus productos. Queda en evidencia la falta de regulación para la ejecución de este decreto,  y la poca importancia  que se le dio al asunto que a todos más nos preocupa.

Las plataformas virtuales colapsaron desde la madrugada por cuenta del desmesurado tráfico de compradores, la congestión de manera presencial fue tanta que algunas tiendas tuvieron que cerrar dado el incumplimiento de medidas de bioseguridad y falta de control en ingresos.

Cabe recordar que los establecimientos físicos solo pueden recibir hasta el 35% de su aforo para garantizar que se mantenga la distancia social, pero esto es distinto a lo que  se publica en redes sociales, donde se muestra la preocupante situación en diferentes puntos del país y se evidencia que el flujo de compradores era desmedido e incontrolable.

Parece un chiste de mal gusto que el presidente, a principio de semana, se pronunciara contra las aglomeraciones causadas por manifestantes que salieron a las calles a exigir sus derechos, condenándolos como vándalos y haciendo énfasis en que no es momento para las aglomeraciones que pueden causar contagios y poner en riesgo la salud de los colombianos; pero cuatro días después se ha permitido la salida de cualquiera que vaya a comprar, exponiendo la salud de los colombianos en beneficio de la economía.

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