CARLOS MARÍNEl profesor de geografía y defensa de un desapercibido equipo de cuarta división del fútbol francés jamás pensó que más que lesionar a uno de los mejores delanteros del mundo, lesionaría una nación entera; pero la lesión no sería precisamente en lo futbolístico, sino en la condición de que un país entero abandonara los temas más sensibles para dedicarse al estado de salud del ‘Tigre’, como es conocido el delantero samario.

Por: Carlos Marín

El pasado 22 de enero, en la disputa entre Monts d’Or Azergues Foot, equipo al que pertenece Soner, y el As Mónaco, equipo al que pertenece Radamel Falcao, se produjo un acto que es muy común en el fútbol: el defensa para evitar una posible opción de gol, atraviesa parte de su humanidad evitando que el contrario quede con el arco frente a frente; la jugada lamentablemente termina estropeando la rodilla izquierda del delantero, quien en contados minutos es retirado de la cancha; hasta ese momento, Soner Ertek había lesionado a un jugador insignia del As Mónaco; los medios locales transmitieron la información casi al instante, generando una sensación de incertidumbre, pues se avecina el mundial y una baja como la de Falcao es de lamentar.

Al día siguiente, conociéndose la gravedad de la situación, el defensa pasaría de lastimar al jugador a lesionar a un país entero, pues con la rotura de ligamento anterior cruzado de la rodilla izquierda del atacante, el país demostró que puede opinar más sobre el deporte que cualquier otro tema. De repente el país despertó y con la complicidad de los medios nacionales que le han dado un cubrimiento excepcional a la noticia, sintió la lesión como suya; el dolor del delantero de 27 años pasó a sentirse en las rodillas de los miles de colombianos que corrieron a publicar su apoyo incondicional en las redes sociales.

Obviando por completo el letargo del proceso de paz, el reciente atentado terrorista en Pradera, el escándalo del Movimiento Mira, y otros aconteceres que de manera personal considero más importantes que la incapacidad de un jugador; los medios se ensañaron en el tema Falcao. Las redes sociales se inundaron de mensajes para el delantero de la Selección Colombia y estrella del fútbol mundial; quizás tal vez se inunden también cuando algún desprevenido ciudadano quiera arremeter contra los abusos de la política y la insensatez del Estado.

Soner Ertek despertó la emoción indefinible de un país que llora una rodilla y se hace el indiferente ante un balazo. Ese jugador jamás pensó que el gesto habitual de defender su campo terminara por desenmascarar a un país que no defiende el suyo.

Radamel es un jugador excepcional, de reconocidas capacidades futbolísticas; sin embargo, en lo que hoy tiene que ver con el presente de los futbolistas colombianos no es imprescindible para la Selección Colombia; es el Tigre, pero sus problemas no son más que la realidad que debe preocuparnos ahora.

El escándalo ya ha pasado, el defensa francés está al borde de la depresión por lo ocurrido, el ‘9’ de la tricolor ya ha sido operado y los expertos, como no ocurrió el pasado 23 de enero, ahora especulan sobre el futuro del delantero, afirmando que puede estar en el Mundial de Brasil.

La lesión de Falcao pasará en 6 meses, la lesión de un país indiferente antes sus males no tienen fecha de recuperación; en este caso Soner Ertek no tiene nada qué ver.