GUSTAVO LOPEZSi se da una mirada a los programas escolares en otras naciones donde la educación tiene un resultado más efectivo, podemos ver por ejemplo que se dan cuatro materias principales (obligatorias) y dos electivas lo que posibilita al estudiante tener noción de que le gusta además de permitir una buena continuidad en las áreas.

Por: Gustavo A. Osorio López

Hace un par de meses el resultado de las pruebas PISA escandalizó a todo la nación, pero no  solo se trata de que los estudiantes sepan mucho de matemáticas, ciencias y otros 2 o 3 temas, también se requiere que tengan noción acerca de qué hacer cuando se gradúen, que piensen un poco.

El horario de los dos últimos años que cursé parecía un catálogo de ventas, con casi 20 materias por semana y un curso en el Sena, en lo último que tenía tiempo para pensar era qué iba hacer después de la graduación. La inutilidad de la mayoría de áreas que se ve en el colegio salta a la vista; en Colombia no se habla de educación con calidad si no de educación por cantidad. El resultado es simple, normalmente quedan 3 opciones:

  • Salir a la calle a mirar qué se hace.
  • Inscribirse en la universidad sin idea alguna de qué trata la carrera que se va a estudiar.
  • Seguir con los articulados del Sena, así no sea lo que les guste.

 Cuando el gobierno habla de estar a la vanguardia en educación con los demás países, al parecer solo habla del número de graduados por año. Si se da una mirada a los programas escolares en otras naciones donde la educación tiene un resultado más efectivo, podemos ver por ejemplo que se dan cuatro materias principales (obligatorias) y dos electivas, lo que posibilita al estudiante tener noción de que le gusta además de permitir una buena continuidad en las áreas. No quiere decir esto que sea el mejor modelo de educación, pero en comparación con el colombiano se evidencia una  gigantesca brecha. Ahora bien, no se trata de adoptarlo a ciegas, pero sí mirar en qué está fallando el actual y partir desde ahí. La solución no es agregar un año más, para dar más materias; la cantidad no soluciona el problema, lo hace la calidad. Aquí no puedo hacer un replanteamiento de todo el sistema, pero en realidad se necesita.

No hay que desconocer que las condiciones en Colombia son diferentes a las de otros países, pero dar un paso hacia adelante no le hace daño a nadie, o de pronto al gobierno y las empresas que sólo buscan graduar humáquinas para que trabajen por un salario insignificante y saquen productos cuanto antes. Ellos no quieren que la gente piense, no quieren profesionales, eso no les conviene. Por algo dijo Borges: “El estado es el mayor enemigo del individuo”.