MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINAÚltimamente Alejandro Ordóñez anda muy libérrimo diciendo cosas que nuestros castos oídos no esperaban escuchar jamás de un hombre como él.

Por: Miguel Ángel Rubio

Y es que parece que está dejando en evidencia las cosas que tiene en su casa. Quizá esté buscando, como posible candidato a la presidencia, por el probable movimiento Voto Católico, compartir de manera más íntima con sus feligreses y votantes. Digo, siguiendo la tradición de curas y jerarcas de esta empresa religiosa.

Primero habló de un clóset; palabra de origen inglés o anglicismo, para ser más técnicos, que significa armario empotrado a una pared. No es lo mismo que un chifonier, este no está unido a muro alguno, es movible, y más pequeño, y tiene algún parentesco con el placard francés de los argentinos. La etimología indica que viene del verbo to close,  cerrar, obstaculizar (en esto es experto el procu…) viene del latín clausus (cerrado) y de este a su vez nos viene claustrofobia, cláusula, clausura, exclaustración, claustro… toda una inconsciencia etimológica pronunció Ordóñez al referirse a su clóset, cuando quiso equiparar a los intelectuales de Colombia como partidarios de las FARC. ¿Sería el mismo clóset que usó Uribe años antes?

La claustrofobia mental en que vive este señor lo está traicionando inconscientemente, pues esta palabra rima con homofobia o xenofobia o judeofobia (esta última, invención mía) y nos hace verlo encascarado en discusiones que la humanidad superó hace mucho tiempo en términos políticos y democráticos.

¿Que guarda el procu… en su clóset mental? ¿Que será aquello que le hace atacar vehementemente las libertades individuales de los colombianos? ¿Por qué esa tergiversación de su función pública como cabeza de un ente que está para garantizar jurídicamente los derechos que él ataca? 

Está en campaña y en su clóset personal, esto es lo más grave, no solo guarda sus prejuicios morales y personales de tipo sectario religioso propios (que está en su derecho) sino además y esto reitero es lamentable, los de 45 millones de colombianos que piensan como él. Escudados en mil y un razones de carácter moralistoide y que les lleva justificar cosas non sanctas de la clase política goda y ultraderechista que maneja este país.

Que el procurador salga del closet y nos muestre sus verdaderas intenciones. Ya ha sacado a algunos miembros de sí, y nos ha dejado ver sus creencias abiertamente, pero aun no sale él, del todo, con sus medias de liga prensadas, o su vocecilla de obispo somnífero, no, él solo saca lo que a bien le conviene,  y pone por encima de los derechos (estos últimos son lo único que prevalecen ante la constitución que él dice defender) to have a skeleton in the clóset. Cual esqueleto de qué o de quién guarda Ordóñez en su armario personal, que no quiere mostrar o teme delatar, y que oculta juzgando el esqueleto de quienes sí andamos con él a todas horas.

Otro misterio que me anima a escribir es el de la vaselina.  Este sí un poco resbaloso y meloso, dado que unta y sirve para lubricar elementos que requieren cierta fluidez para su funcionamiento.

Don Alejandro Ordóñez utilizó esta otra –“inconsciente y homófoba” expresión, al referirse al tema de la legalización en el consumo de drogas para Colombia, con la siguiente premisa: “con vaselina quieren legalizar el narcotráfico”. Créanme que me considero una persona de pocos prejuicios al respecto, y que he leído cosas más escatológicas que estas, pero viniendo de Ordóñez, lo que me ocasionan es una socarrona risa y me hace pensar en las cosas que no solo Ordóñez sino los políticos nos han metido al país y nos meten todos los días con vaselina.

Empecemos por recordar ese nefasto y doloroso 11 de septiembre de 2008, cuando Petro, a quien considerábamos un ser ecuánime a su ideología, nos mostró lo que sería su política del amor, al votar por este señor para procurador general de la nación. Eso nos entró un poco ajustadito y fue necesario una vaselina de la izquierda para podernos aguantar tal introducción por donde todos sabemos.

Fue Petro quien salió primero del clóset, al votar a favor de Ordóñez para procurador. Después al  congreso parece que le gustó la metodología y nos lo metió por segunda vez en el 2012 y todo indica que habrá una tercera untada de vaselina si la cosa sigue tan firme como está.

Asi pues, entre clósets y vaselinas, en el último enfrentamiento entre el fiscal Montealegre y Ordóñez, este último le dijo al primero que no le iba a pisar la manguera si este no le pisaba la de él. No, eso como muy sospechoso, que en un mismo año, y en pocas semanas, Ordóñez no haya salido del clóset sino brincado de él en garrocha, poniendo a circular expresiones que más pertenecen a un mundo que él aborrece y que inconscientemente emerge de él cuándo más álgido está el debate.

ENVIO: De cuando acá, Juan Manuel Santos es el jefe de debate de Robledo. En definitiva otro que salió del clóset y que está perdiendo votos y botox.