El camino no es fácil y eso nos debe motivar, porque hay un fuego que no podrán apagar con nada y es el fuego fruto de amor de patria que nos mueve en esta, la causa de la resistencia.

 

Por: Alejandro Ríos González

Me gustan los focos de resistencia social, civil, y cultural que se están haciendo robustos en Colombia, me gusta que ya no somos tan pocos los que creemos que el país debe salir de este limbo por medio del esfuerzo, el análisis y la cooperación. Las crisis en la cuales hemos estado inmersos solo han forjado generaciones de curiosos y activistas que quieren que todo sea dinámico y democrático.

Me gusta que el miedo lo sabemos domar y que la creatividad se está tomando los escenarios políticos y sociales. No en vano han sido las luchas de nuestros abuelos y padres, pues se es consciente que hacemos parte de una generación que carga a cuesta la responsabilidad de construir la transición, de asumir con total respeto la dirección de un país que ha dejado que pase el tiempo y no más que eso.

Me gusta la esperanza y la fe que se tiene por más que el panorama parezca sin salida, me gustan los anhelos de algunos, pero también se debe entender que no nos sirven las ideas tan sueltas y no nos sirve tan vaga la fe. Hay que salir de esas pequeñas cápsulas y demostrar en las calles, carreteras y valles, que Colombia más que tener un futuro tiene un enorme presente, con la responsabilidad de tejer día a día un país donde el otro sea reconocido como un aliado y no como un enemigo, quiero que nos identifiquemos todos aquellos que creemos en el milagro que es llamarse colombiano.

Hoy más que nunca debemos construir desde las diferencias el respeto por la diversidad de pensamiento y con ello fortalecer una atmósfera de tolerancia nacional. También es prudente llamar a un pacto de paz consigo mismo, construir desde el terreno individual la conciencia colectiva tolerante.

Por último, aunque esto sea apenas el comienzo, debo señalar que 2019 pasará a la historia como el año en que asumimos nuestros deberes como país, como sociedad. El camino no es fácil y eso nos debe motivar, porque hay un fuego que no podrán apagar con nada y es el fuego fruto de amor de patria que nos mueve en esta, la causa de la resistencia.