Vocación y ambición

El dinero ocupa un segundo lugar porque lo más importante es encontrarle significado a lo que se hace con pasión, con imaginación, con placer y con recursividad, tal como lo expresa Ospina.

 

ANA MARIA PARRAPor: Ana María Parra

“No se trata de escoger profesiones rentables sino de volver rentable cualquier profesión, por el hecho de que se la ejerce con pasión, con imaginación, con placer y con recursividad”.

Esta frase, tomada del libro La lámpara maravillosa del escritor colombiano William Ospina, plantea la difícil situación que afrontan los estudiantes antes de terminar la secundaria, al considerar que hay carreras profesionales más rentables económicamente que otras. Por ejemplo, se escuchan frases como: “Te vas a morir de hambre si estudias esa carrera; estudia medicina, ingeniería o derecho”.

¿Por qué falla la juventud al escoger la carrera adecuada? Entre sus dudas, nunca sabe bien cuál es su vocación, algunos no están seguros de lo que quieren estudiar porque no están debidamente orientados. Encontrar la vocación es uno de los pasos más importantes del ser humano, pues saber cuál es nuestro objetivo en la vida, nos llena de satisfacción y motivación.

Pero, ¿qué se entiende por vocación? La vocación es la inclinación que siente una persona hacia determinadas actividades; esa inclinación muchas veces es natural ya que desde niño se manifiesta, se expone, se demuestra. Suele suceder que una persona tenga varias vocaciones; sin embargo, se  inclina por la más adecuada según el entorno que lo rodea.

La vocación se relaciona directamente con las habilidades y las capacidades que tenga una persona y es por esto que no debe estar sometida a presiones ejercida por los padres o por otros factores que influyan directamente, como el factor económico, porque se puede caer en una “falsa elección”, tal como sucede en los siguientes ejemplos:

El joven que dice tener vocación al sacerdocio, porque según su familia, está llamado a ser un puente entre Dios y los hombres, pero es mentiroso y le gustan la diversión, el juego y las mujeres, lo más probable es que su vocación fracase, en este caso, ¿quién determina la vocación de este joven? Claramente se deduce que su familia y no él propiamente.

El joven que quiere ser militar para llegar a servir a la comunidad y a la patria, pero no le gusta recibir órdenes y es indisciplinado. El joven que desea ser maestro o docente, pero siente apatía por el estudio, solo estudia por obligación y no por gusto. El joven que quiere ser abogado, pero es bastante tímido, le da pavor hablar en público y no le gusta la lectura. El joven que quiere ser periodista y escritor, pero no tiene ningún contacto con la palabra, le aburre leer o, lo peor y más grave, no lee y prefiere ver la televisión y estar conectado al internet todo el tiempo.

¿Cuántos jóvenes no están en esta situación? Cuando se elige adecuadamente una carrera u oficio, el hombre se siente realizado con lo que hace y le gusta hacer. El dinero ocupa un segundo lugar porque lo más importante es encontrarle significado a lo que se hace con pasión, con imaginación, con placer y con recursividad, tal como lo expresa Ospina.

Debemos estudiar lo que a nosotros nos gusta, independientemente de la rentabilidad de la carrera que estudiemos. No olvidemos que nuestra misión es servir a la comunidad y buscar el bien común. Entonces, ¿cuándo debemos empezar a fijar nuestra vocación? Cuando tengamos conciencia hacia dónde se inclinan nuestras capacidades y habilidades en el entorno que nos rodea.

En el caso concreto de los estudiantes de licenciatura es esencial saber que se ha escogido una carrera tan importante como todas las demás, que va a influir en la vida, el crecimiento y la formación de los niños, y no olvidemos que para ser profesor se requiere más vocación que ambición.

*Estudiante de Licenciatura en Pedagogía Infantil UTP