La ampliación de la frontera agrícola, la tala de árboles y la quema de campos, causan desfragmentación de los bosques y sequía en las reservas hídricas. Lo natural es sustituido por cultivos de café, cultivos ilícitos, plantaciones de papa y  ganadería extensiva.

Por: Alexánder López

Se le conoce como Nudo de Almaguer (nudo de la Cordillera de los Andes, de allí nacen las cordilleras central y oriental). Tiene dos calificativos, Estrella Orográfica Colombiana y Estrella Fluvial Colombiana. Su segundo adjetivo es porque de allí nacen los ríos Magdalena, Cauca, Patía, Caquetá y varios de sus afluentes. En 1979 la UNESCO cataloga al Macizo Colombiano como reserva de la biosfera.

El Macizo tiene un tamaño de 3 millones 268.237 hectáreas y está compuesto por bosques, páramos, zonas de nieve y existen plantas que se desarrollan bajo condiciones de relativa insuficiencia o escasez de agua. Los asentamientos urbanos ocupan 856 hectáreas y la altura varía entre los 2.600 y 4.700 metros sobre el nivel del mar.

La degradación de los ecosistemas se da por la deforestación, las actividades agrícolas, la ganadería extensiva, los cultivos ilícitos, la tala, la cacería, los riesgos por erupciones volcánicas, los problemas de orden público y los sembrados no autorizados en las orillas de los ríos o nacimientos de agua.

Los cultivos de café

En Bruselas, corregimiento cercano a Pitalito, Huila, los campesinos se dedican a cultivar una gran variedad de productos, pero en especial café. Las montañas que circundan el corregimiento tienen grandes reservas hídricas las cuales  están en peligro de desaparecer.

Bruselas es uno de los grandes productores de café a nivel nacional y la calidad de su café se dice que es inclusive mejor que la de Juan Valdez. Esto lo afirman turistas que visitan el corregimiento, el Comité Departamental de Cafeteros, catadores profesionales y los mismos habitantes.

“Lo que pasa es que Juan Valdez reúne los mejores cafés del país entero y los revuelve todos, no se sabe de qué cultivo es. A la hora de catar ese café, es difícil tomar su sabor verdadero”, explica el historiador Adriano Trujillo, “en cambio en Bruselas sacamos un café de un solo cultivo, lo procesamos tradicionalmente y de allí tenemos el verdadero sabor de un café sin revolver, exclusivo en todos los aspectos; es por esto que es de mejor calidad”.

Pero los habitantes del pueblo dicen que los cultivos de café están deteriorando los bosques que aún se conservan en relativo buen estado, pues está creciendo la frontera agrícola de abajo hacia arriba en las montañas, ya que para adquirir el mejor café se debe cultivar en lo bajo de las montañas; pero lo que más se resalta en daños el secamiento de las reservas hídricas.

En Bruselas se obtiene el mejor café pero al mismo tiempo se está quedando sin agua. “estamos tan escasos de agua que más adelante nos tocará traer agua embotellada para nuestro pueblo”, dice Jorge Viveros, constructor y líder cafetero.

Salomón Artunduaga es el Presidente Departamental del Comité de Cafeteros del Huila

En el solo proceso del lavado de café se desperdicia uno de los recursos más importantes del mundo, el agua. “Somos conscientes de que para lavar un kilogramo de café se deben usar veinticinco litros de agua pura, eso indica que somos grandes contaminantes, es una de las debilidades que tenemos por ser los máximos productores de café”, dice Salomón Artunduaga, presidente del Comité de Cafeteros Departamental del Huila.

Veinte años atrás, los habitantes de Bruselas consumían abundante agua y sin ningún costo, hoy en día ya no disponen de ese privilegio. “Personalmente le dije al Comité de cafeteros que a la cédula cafetera había que ponerle un límite en su entrega porque si se le estaba entregando cédula cafetera a un ciudadano que estaba atentando contra los recursos naturales como el agua, no era compatible con el medio ambiente ni con la región misma”, expresa Ricardo Calderón Torres, ex funcionario de la Federación y del Comité Departamental de Cafeteros.

Ricardo Calderón, es ex-funcionario de la Federación y Comité de Cafeteros del Huila

Sin embargo, algunos habitantes y compañeros de trabajo de dicho Comité, lo tildaban de estar loco por decir que pronto Bruselas tendría que pagar el agua que antes disfrutaban sin límites.

“Veinte años después (actualmente) les he probado a cuántas quebradas les hemos cantado entierro, yo le decía a los cafeteros que cuidaran el agua como si fuera lo más sagrado ya que por la deforestación, al pueblo le tendrán que poner un acueducto y deberán pagar por su propia agua”, añade Ricardo.

Saliendo de la parte urbana, hacia las montañas, se encuentra el río Guachicos, tiene a sus orillas cultivos de café que lo están secando, apenas conserva el 30 por ciento de su caudal. La tala de árboles y los incendios en las zonas aledañas están deteriorando las vertientes por donde circula el agua que nace de la montaña y al conectarse con el río solo llega una escasa cantidad de agua que a duras penas llenaría un vaso.

“Ricardo tiene razón, ahora tenemos que pagar el agua que es nuestra, debido a la sequía de las reservas, tenemos que depender de un acueducto con un agua a kilómetros de acá, y no apta para consumir”, agrega José Gerardo Muñoz, caficultor del corregimiento.

Cultivos de granadilla

Granadilla en cosecha

Palestina, un municipio considerado fábrica de agua y bosques en el Huila, ubicado más arriba de Bruselas, basa su economía en la ganadería y la agricultura. Sus principales cultivos son la granadilla, caña de azúcar, tomate de árbol, mora, pitahaya, lulo, entre otros productos.

De los productos mencionados, la granadilla es la más perjudicial debido se deben talar grandes hectáreas de robles. El roble se destacada en la flora del Macizo, pues requiere de un proceso arduo para volver a crecer, agregando que es una de las fuentes principales de alimentación del oso de anteojos.

Hace 12 años comenzó la siembra de granadilla, y tomó tal auge que en la actualidad hay dos mil hectáreas en cultivos, por ello la tala de roble negro y roble colorado se da en grandes cantidades.

Cultivos de granadilla en Tarpeya Iquira, municipio del Huila

“Con el desarrollo de la siembra de granadilla, la economía fue creciendo, ya los agricultores que trabajaban con este producto fueron teniendo sus casas, sus carros, motos, claro, entonces todo el mundo en Palestina comenzó a sembrar y a sembrar por montones, la rentabilidad era muy alta”, dijo Faiver Ariza, representante legal de la Asociación de Comerciantes Agropecuarios de Palestina Huila.

Según cuenta Faiver, era tan grande la tala de robles, que lo comercializaban en otros municipios, principalmente Pitalito. “El impacto ambiental era inmenso, por eso hace tres años la CAM (Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena) tuvo que intervenir haciendo decomisos de robles, la gente en Palestina se molestó y de hecho hicieron protestas”, complementa.

Encargados de la problemática

La CAM  tiene como objetivo mediar entre las personas y el medio ambiente. Además, controlar la deforestación en el Macizo colombiano, especialmente por actividades agrícolas como el cultivo de café.

Rio Guachicos Bruselas Huila

Una de las normas que la CAM exige a los trabajadores con cédula cafetera es no cultivar cerca de los ríos, ya que deben respetar un espacio de 30 metros en cada orilla. Aun así, esta corporación tolera los 15 metros por ambos lados, pero no parece haber un control adecuado y constante ante este inconveniente.

“Estamos talando cinco hectáreas [de bosque] para cultivar café, luego la CAM nos llega y por lo primero que viene es por plata, entonces nos hacemos los bobos diciendo que no sabíamos el daño tan grave que ocasionamos al haber cortado todo ese bosque. La CAM nos brinda la opción de reforestar una parte de lo que talamos y aquí viene lo bueno de nuestra jugada sucia, porque reforestamos una hectárea para cumplirle a la CAM y nos quedamos con las 4 restantes”, dijo un agricultor que pidió anonimato.

Quema de campos en Tarpeya Iquira

En la tala de robles para cultivos de granadilla, la CAM ha podido intervenir con buenos resultados. Las intervenciones que la CAM hizo tres años atrás, según Faiver, redujeron la tala de robles un 80 por ciento aproximadamente. “La CAM tuvo un proyecto de tres años que consistía en dar insumos a las personas para así incentivarlos y reducir el impacto de las talas”, añade.

Los que protegen el Macizo

Debido a los riesgos y amenazas que corre la fauna y la flora en el Huila, han surgido organizaciones encargadas de proteger distintas zonas del Macizo Colombiano. Estas son: Parques Nacionales Naturales, Mashiramo, la Corporación para el Monitoreo de la Biodiversidad del Sur, los Amigos del Roble, entre otros.

Parques Nacionales Naturales (PNN) son 32 en todo el país, y 24 Parques son de Ecoturismo. En el Macizo están el Tatamá, Serranía de Los Churumbelos, Nevado del Huila, Tarpeya, entre otros.

Dar clic en el mapa para conocer la ubicación de Macizo Colombiano.

Tarpeya, a 20 minutos de Iquira, municipio del Huila, es una zona protegida por PNN; es un lugar montañoso, lluvioso y de bosques frondosos. Recorriéndolo se ven campos quemados por campesinos e indígenas que habitan allí, robles quemados y talados para el cultivo de granadilla y cultivos de café.

“Parques Nacionales hace capacitaciones con los campesinos y demás habitantes para la protección de la zona ambiental, ya no se tala tanto, no hacen limpias con quemas sino a mano, con machete; la gente por acá sí es más consciente de las cosas”, dice Angelino Perdomo Amézquita, campesino del municipio de Iquira. “Yo vivo en la parte alta en la vereda de Villa María, es una zona bastante forestal”, agrega.

Por otra parte, existe la organización Mashiramo, grupo de comunidades campesinas que realizan monitoreo de la biodiversidad y turismo científico en el Macizo Colombiano, conservando el oso andino y la danta de páramo.

Rosalino Ortiz, líder de Mashiramo, vive en Bruselas y afirma que el Comité de Cafeteros es el gran contaminante en el Macizo, debido a los cultivos que hacen, pues deterioran los bosques. En algunas partes del Huila existen zonas óptimas para cultivos, las cuales quedan por la parte baja de la montaña. Al deforestar toca pasar a la parte media de la montaña y más adelante a la parte alta, por eso en algunas montañas se distinguen zonas taladas y zonas conservadas.

Amigos del Roble es otra asociación en busca de la protección del roble, ubicado en Palestina y su presidente es James Núñez. Entre las medidas definidas está el que por cada árbol talado, se deben plantar varias especies autóctonas para compensar el daño, especialmente por cultivos de granadilla.

La disyuntiva

La vida de muchas personas depende del campo, de labrar la tierra, ya sea cultivos o comercio de madera, aún siendo conscientes de los daños ambientales que causan.

“Muchas personas que no tienen un terreno amplio, tienen que cultivar y edificar sus casas en las orillas de los ríos; como dicen, ampliar la frontera agrícola para poder trabajar”, comenta un agricultor de Bruselas.

Conservar o sobrevivir, es la disyuntiva con la que remata Jorge Viveros, “acá tenemos un grave problema porque o conservamos el medio ambiente sin talar ni nada pero aguantamos hambre, o talamos las hectáreas necesarias para cultivar y poder conseguir para nuestro sustento”. Quizá lo que falta es encontrar una solución que concilie ambas posibilidades.